El gobierno de Pekín acabará el año con 29 nuevas hectáreas de instalaciones militares construidas en las disputadas aguas del mar de China Meridional.

Según un nuevo informe publicado esta semana por el estadounidense Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), Pekín continuó ampliando sus equipamientos en 2017 en islas artificiales construidas en los archipiélagos Paracel y Spratly.

En varias imágenes satelitales del CSIS se observan depósitos para munición, hangares, sistemas de radar de alta frecuencia orefugios antimisiles, entre otros.

Los nuevos hallazgos convierten estas islas una de las bases aéreas y navales más avanzadas de China, y demuestran la gran velocidad a la que China equipó militarmente esta zona en comparación con la situación del año pasado.

Según el instituto estadounidense, las imágenes confirman lo que califica de "una crisis lenta" en uno de los considerados puntos de mayor tensión del mundo por la histórica disputa entre seis países del sur asiático.

Para el gobierno chino, sin embargo, sus trabajos en la zona solo tienen carácter civil y defensivo, y acusó a quienes lo critican de intentar "exagerar" la situación.

"Además de todos los nuevos edificios construidos, lo más destacado de los últimos hallazgos es la apuesta por radares y unidades de inteligencia que indica que China está aumentando su capacidad para poder vigilar todo lo que ocurre en la zona", le dijo a BBC Mundo el director de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia del CSIS, Gregory Poling.

En opinión del experto, lo avanzado del proyecto evidencia un inicio inminente de las operaciones militares en estas islas.

"No sé si mañana, en un mes o un año, pero relativamente pronto veremos aquí un gran despliegue de fuerzas de combate chinas. Pekín no ha construido todas estas hectáreas de instalaciones para tenerlas vacías, y ya tienen casi todo listo", declaró.

Este despliegue, junto a "una futura declaración de líneas de base recta en torno a las islas" por parte de China, permitiría al gobierno de Pekín avanzar en su intento por evitar operaciones de países vecinos en estas aguas.

El funcionario del CSIS mostró su preocupación por el hecho de que el conflicto en el mar del Sur de China no haya logrado este año tanta atención internacional como otras crisis de la región como la de Corea del Norte.

"El hecho de que sea una crisis lenta, en la que China lleva presionando de manera continua desde hace una década, hace que no haya cambios drásticos de un día para otro como para que la comunidad internacional se sienta motivada para hacer algo al respecto".

Y, en opinión de Poling, hay claros motivos para estar preocupados.

"Desafortunadamente, puede que echemos la vista atrás dentro de diez años y comprobemos que varios países perdieron todo acceso a su propio espacio marítimo porque no hicimos nada para enfrentarnos a Pekín y decirles que el suyo no es un comportamiento aceptable en el siglo XXI", dijo.

"Un dominio absoluto de este mar por parte de China es un problema. Un problema para la región, para el derecho internacional y para los proyectos firmados tras la Segunda Guerra Mundial", concluyó.

"Intentan exagerar"

Preguntado este viernes por la publicación de las imágenes del CSIS, el gobierno chino defendió sus operaciones en estas islas al considerar que están dentro de su territorio.

"Si China está llevando a cabo alguna construcción, actividades pacíficas o está desplegando infraestructuras de defensa (en las islas del mar del Sur de China), es normal porque están dentro de su soberanía", dijo el portavoz del ministerio de Exteriores chino, Lu Kang.

El funcionario criticó a quienes "intentan exagerar" la situación en una zona que, en su opinión, "se está estabilizando" gracias al esfuerzo de China y las partes implicadas.

"Esperamos que los países de fuera de esta región puedan respetar los esfuerzos que hacen las naciones regionales y dejen de exagerar este asunto importante", pidió Lu.

Además, el gobierno de Pekín anunció que en 2019 lanzará tres satélites ópticos al mar de China Meridional para llevar a cabo rastreos remotos en la zona durante 24 horas al día.

La disputa de seis países

El control del mar de China Meridional es uno de los conflictos geopolíticos más importantes y antiguos del este de Asia.

China, Filipinas, Vietnam, Brunéi, Malasia y Taiwán se disputan durante siglos la soberanía de diferentes partes de un territorio que es clave para el tráfico marítimo mundial, especialmente de petroleros.

Además, es rico en recursos pesqueros y se cree que alberga importantes reservas de petróleo y gas.

Pekín alega derechos históricos para reclamar el poder sobre aguas de esta zona situada a hasta 2.000 kilómetros de sus costas.

Sin embargo, el Tribunal de la Haya dio la razón a Filipinas el año pasado en su disputa con China por unas islas cercanas a sus costas y resolvió que los derechos históricos argumentados por Pekín "no tienen base legal".

No obstante, la corte no concedió la soberanía de los territorios a ningún país ni estableció fronteras marítimas.

Pero el fallo, que fue vinculante aunque la corte no tiene facultades ejecutivas, nunca fue reconocido por Pekín.

En los últimos años, China se dedicó a construir islas artificiales en arrecifes de la zona para ser utilizadas como bases militares.

Estados Unidos, Reino Unido y otros aliados critican estas construcciones en las aguas de disputa, a lo que China responde diciendo que sus instalaciones sólo persiguen proteger a los barcos de pesca que operan en la zona.

El pasado mes de julio, un barco de guerra estadounidense se adentró en las aguas en conflicto "para demostrar la vigencia de la libertad de navegación".

China acusó a Estados Unidos de una provocación "militar y política",y envió sus propios buques militares y aviones de combate a la zona.

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