Una "sirviente sexual" para un líder religioso.

Sochil Martin, una californiana de 33 años, afirma que el llamado "apóstol" de la iglesia La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, no solo la agredió sexualmente en repetidas ocasiones sino que la forzó a reclutar a menores de edad para que fuesen explotadas y abusadas sexualmente por él.

En conversación con BBC Mundo, Martin compartió que fue su tía quien la presentó a los 9 años ante Samuel Joaquín Flores, el padre de Naasón y antiguo "apóstol", para que participara en "bailes eróticos" para el entonces líder de la iglesia.

Lo que siguió, continúa, fueron más de veinte años de agresiones físicas y explotación laboral como asistente de Naasón García y empleada, sin recibir pago, del departamento de comunicaciones de la iglesia.

Desde los 16 años, asegura, "Naasón comenzó a abusar de mí en todos los aspectos".

García está bajo prisión preventiva sin derecho a fianza desde junio del año pasado, cuando fue arrestado junto a otras dos miembros de la iglesia señaladas como supuestas cómplices.

Entonces fue acusado ante la Corte Superior de Los Ángeles por cargos de abuso sexual de menores, pornografía infantil, tráfico de personas y extorsión.

El proceso judicial, sin embargo, ha avanzado con tropiezos. Y, de momento, García ha resultado favorecido.

El pasado 7 de abril, un tribunal de apelaciones de California determinó que la Corte Superior incurrió en fallos técnicos de procedimiento al no realizar a tiempo la vista preliminar del caso y ordenó desestimarlo.

La fiscalía respondió a BBC Mundo al día siguiente que estaba revisando la decisión de la corte y que dicho fallo "no es definitivo hasta pasados 30 días desde que fue emitido".

Confirmó además que García sigue bajo custodia y que planean volver a acusarlo ya que la decisión "no limita nuestra capacidad de hacerlo".

García niega las acusaciones, al igual que las otras dos mujeres señaladas.

La iglesia de La Luz del Mundo asegura tener unos 5 millones de seguidores en 58 países del mundo, de los cuales 1,5 millones están en México. Los datos oficiales que existen en el país son del censo de 2010, donde se registraron 188.326 como sus seguidores.

En octubre de 2018, Sochil Martin comenzó a trabajar con las autoridades estadounidenses y mexicanas en la investigación contra García y se convirtió en testigo clave.

Le siguieron cuatro mujeres, incluidas tres menores, que alegan ser víctimas de abusos y sobre sus testimonios trabajó la fiscalía de California para introducir la querella contra el "apóstol" a principios de junio pasado.

Martin introdujo una demanda civil por su lado a principios de febrero en un tribunal de Los Ángeles en la que acusa a la Luz del Mundo, a Naasón Joaquín García y a al menos 12 personas más relacionadas con García y con la institución religiosa de trabajo forzado, tráfico de personas, agresión sexual y otros delitos.

"Me consta que Naasón y las personas que están en esa demanda son los abusadores, los que callaron, ayudaron, le trajeron (víctimas). (Esas víctimas) son niños y jóvenes que no podían decir nada y lo sé porque una era yo", dice Martin.

Con la demanda, la joven de 33 años exige que se le pague una compensación por daños por una suma a ser acordada en un juicio.

La vocería de La Luz del Mundo envió un comunicado a este medio en el que condena las acusaciones de Martin.

"Es absolutamente falso que la Iglesia La Luz del Mundo se practique el convencimiento a niños y niñas de la comunidad para que se dejen abusar por los líderes religiosos de esta institución, o de cualquier persona, categóricamente negamos estos señalamientos", dice el escrito.

También señalan que "las aportaciones económicas se emplean en el propósito para el cual son destinadas, y no para el enriquecimiento de los líderes religiosos de nuestra comunidad".

Sobre Martin, dicen "anticipar" que la demandante persigue "un interés económico".

Cómo empezó todo

Sochil Martin creció en una familia en la que por generaciones había seguidores de la iglesia La Luz del Mundo.

Fue criada por su tía y desde niña, cuenta, trabajó para la institución.

"Para uno es algo normal. Te ponen desde muy chiquita a vender tamales, a vender tu ropa. Cada vez que había una fiesta o que visitaba Samuel era comprarle un carro nuevo o darle una ofrenda", describe.

Esas "ofrendas", añade, podían ser de US$10.000 o hasta US$100.000.

"Dependía de cuánto lo amabas y de cuánta es tu fe. Entre más das, más son las bendiciones", dice.

Según Martin, familias que no tenían dinero suficiente para las ofrendas, "tenían que prestar sus nombres para que la familia de (Naasón) Joaquín comprara propiedades".

Además, comenta, conoció a una familia cuyos padres "daba a sus hijas" para que participaran en bailes en la casa del antiguo "apóstol" Samuel, fallecido en 2014.

El documento de la demanda indica que la tía de Martin le dijo que ella "había sido escogida" por el "apóstol" Samuel a los 9 años y que esto era una "bendición maravillosa y especial", además de compartirle que ella había hecho lo mismo cuando era más joven.

Los "reclutadores" de niños los entrenaban para que bailaran "de forma erótica" ante él, indica la querella.

Según el testimonio de Martin, durante cuatro años bailó de manera privada para Samuel "acariciándolo como la habían entrenado y permitiendo que él la tocara como quisiera".

Naasón

Martin tenía 16 años cuando Naasón Joaquín García asumió el ministerio de la iglesia del este de Los Ángeles.

Desde ese momento, empezó a trabajar con él como productora de la programación radial de la estación de la iglesia, describe la demanda.

La joven "trabajaba más de cuarenta horas a la semana mientras todavía iba a la escuela, sin recibir ningún pago por su trabajo", señala el documento.

Las agresiones sexuales por parte de García, de acuerdo a Martin, comenzaron cuando este empezó a tocarla en su oficina privada.

Cuando Martin se quejó con su tía sobre estos incidentes, "me dijo que yo estaba mal, que estaba teniendo pensamientos de Satanás".

A los 20 años, según indica la demanda, Martin tuvo relaciones sexuales con el líder religioso durante meses, hasta que a los 21 años intentó abandonar la iglesia yéndose a vivir con sus hermanos, quienes no eran miembros del culto, a otra ciudad de California.

Pero la joven acabó volviendo a la iglesia bajo presión, detalla la querella.

Al regresar a Los Ángeles, los abusos sexuales por parte de García se tornaron "más agresivos" e hirieron a la supuesta víctima.

"Las violaciones eran vistas como salvaciones", dice Martin.

"Si no hacía cosas muy fuertes que él me pedía, no solo él me regañaba. Mi tía me decía: 'Dios te perdone si le causas esa tristeza al siervo de Dios. Si él te pide algo tú lo haces", describe.

Martin se mudó a Ensenada, México, donde se casó en un matrimonio arreglado con otro miembro de la iglesia y por órdenes del entonces "apóstol" Samuel, según indica la demanda.

Continuó trabajando para la iglesia sin recibir pago y tuvo una hija, detalla el texto judicial.

"El peor año de mi vida"

Fue en el año 2015, que Martin describe como "el peor de mi vida", que la joven se convirtió en "reclutadora" de niños y jóvenes para satisfacer las demandas sexuales del director de la iglesia, según su testimonio.

La joven describe que, por órdenes del "apóstol", fue trasladada a Guadalajara, donde la iglesia tiene su sede principal, por periodos de varios meses y se separó de su esposo e hija.

Allí conoció a Azalea Rangel Meléndez, señalada en la acusación como "reclutadora" y "principal secretaria" de García, quien se encuentra prófuga de la justicia de EE.UU.

La demanda describe de manera explícita supuestos eventos de abusos sexuales durante este año.

En una ocasión, indica el documento, García grabó el momento en que violaba a Martin.

El líder religioso pedía a las "reclutadoras" "fotografías de los niños en ropa interior" una vez que aprobaba que los menores fueran "presentados ante él", señala la acusación.

Según el testimonio de Martin, miembros del "consejo de obispos" y algunas de sus esposas participaban también en el llamado "reclutamiento" y a cambio "eran premiados con ministerios en mejores sedes de la iglesia o premios como carteras y joyería".

En este tiempo, Martin dice haber sido forzada a mantener relaciones sexuales con García y Meléndez, además de haber sido golpeada al negarse a mantener frente a él un intercambio sexual con un niño de 14 años.

"Lo que vi y viví fue el abuso sexual a la niñez", dice la demandante.

"Y cómo tantas personas estaban de acuerdo: padres, ministros, tu familia, tantas personas que estaban de acuerdo y que no había nada que yo podía hacer", describe.

De acuerdo a la demanda, Martin regresó a Ensenada e intentó suicidarse.

La salida

Martin justifica sus acciones al decir que no tenía noción de lo que vivía y pasaba en la iglesia.

"Crees que sirves como una doncella y que eres pura y buena. Te dicen que vas a ser santa si te quedas callada, si traes, haces y pones", explica.

Fue su esposo, cuenta, quien la hizo caer en cuenta tras leer unos mensajes que la joven habían intercambiado con García por celular.

"En los mensajes hablábamos de cosas que habíamos hecho, de lo que él quería hacer, lo que él me mandaba a hacer que involucraba a otras mujeres, a las que están acusando", dice.

De acuerdo a su testimonio, el líder religioso procuraba que se mantuviera alejada de su esposo con viajes fuera de Ensenada, donde vivía con su familia.

"No solo a mí me hacía esto sino también a otras muchachas casadas. Mantenían a sus esposos ocupados en la política o en Berea [el departamento de comunicaciones de la iglesia]".

Aunque, dice, por momentos "siguió creyendo" en la iglesia, su marido la influenció para que la familia abandonara el culto hace tres años.

Martin dice que un mes después de hacerlo, se comunicó con los padres "que empezaron a llevar a sus hijas a la casa pastoral de Naasón".

"A esos padres les pedí disculpas y perdón, pero también les pedí que declararan a las autoridades. A mí no me importó en el momento si también me llevaban entre las patas. Pero no lo aceptaron y ahí se quedaron", dice.

En octubre de 2018, Martin comenzó a cooperar con las autoridades de México y Estados Unidos y se convirtió en testigo clave de la investigación contra García.

La joven sostiene que recibió amenazas y fue acosada por varios allegados a la iglesia el año pasado.

Ahora residente en California, Martin dice que ha asistido a terapia para tratar el trauma y que le ayuda mucho "escuchar las historias de las sobrevivientes".

Mientras tanto, García ya lleva casi un año detenido en un proceso penal demorado y por el que han pasado cuatro jueces.

Se le negó la posibilidad de fianza (establecida inicialmente en US$50 millones) en julio del año pasado, después de que dos agentes del orden testificaran haber hallado videos sexuales de García en los que aparecía junto a un menor, así como pornografía infantil en un teléfono del acusado.

La iglesia dijo entonces en un comunicado que la decisión del juez de negar la fianza "no implica culpabilidad, mucho menos que el caso se haya perdido, antes bien su defensa sigue".

A la espera de conocer si García saldrá de prisión y si se presentarán nuevos cargos en su contra, los abogados de Martin se manifestaron tras conocer la decisión de la corte de apelaciones a favor del pastor y aseguraron que Martin "sigue comprometida a continuar en la lucha contra estas injusticias y en continuar con su caso contra Naasón".

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