El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, recibió este martes en la Casa Blanca al primer ministro japonés, Fumio Kishida, dando inicio a una visita de Estado que se centra en reforzar los lazos bilaterales de defensa frente a las ambiciones de China en el Pacífico.

Kishida, de 66 años, el primer líder japonés que recibe todos los honores de un presidente estadounidense desde Shinzo Abe en 2015, llegó el martes por la noche a la Casa Blanca con su esposa Yuko.

Biden, de 81 años, y la primera dama, Jill Biden, llevaron después a sus invitados a un elegante restaurante de la lujosa zona de Georgetown, en Washington.

La primera dama estadounidense dijo que la visita de Estado, que formalmente inicia el miércoles, "celebrará la floreciente amistad entre Estados Unidos y Japón".

"Nuestras naciones son socias en un mundo en el que elegimos la creación frente a la destrucción, la paz frente al derramamiento de sangre y la democracia frente a la autocracia", declaró Jill Biden a los periodistas antes de la cena de Estado que ofrecerá a Kishida el miércoles.

Ese mismo día, está prevista una conferencia de prensa en la Casa Blanca, en una señal de la importancia que Washington concede a un Japón con una posición internacional cada vez más firme.

Tokio, pacifista durante décadas, ha realizado en los últimos años "algunos de los cambios más significativos y trascendentales" desde la Segunda Guerra Mundial, dijo el embajador estadounidense en Japón, Rahm Emanuel, antes de la visita.

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, adelantó que Biden y Kishida "anunciarán medidas para mejorar la cooperación en materia de seguridad, para permitir una mayor coordinación e integración" de sus fuerzas.

Según la prensa, ambos líderes podrían acordar la mayor modernización de las estructuras de mando y control entre Estados Unidos y Japón en décadas. Esto daría mayor agilidad a ambos ejércitos en caso de crisis, como por ejemplo una eventual invasión china a Taiwán, de acuerdo con expertos.

El jueves, Biden será el anfitrión de la primera cumbre trilateral entre Japón, Filipinas y Estados Unidos para seguir ampliando las alianzas contra China en una región crítica con varios episodios de muestras de fuerza.

Kishida se dirigirá a las dos cámaras del Congreso antes de reunirse con Biden y el presidente filipino, Ferdinand Marcos.

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