Boris Johnson realizó un punto de prensa, durante la mañana de este jueves, donde confirmó su renuncia como líder del Partido Conservador británico.

"Es claramente la voluntad del grupo parlamentario conservador que haya un nuevo líder del partido y, por tanto, un nuevo primer ministro", reconoció Johnson frente a la célebre puerta negra del número 10 de Downing Street.

Para el líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, su futura partida es "una buena noticia", pero no basta. 

"Necesitamos un verdadero cambio de gobierno", dijo considerando una moción de censura contra el gobierno para precipitar la convocatoria de elecciones generales anticipadas.

Los acontecimientos se aceleraron a primera hora del jueves, cuando ya habían dimitido casi 60 miembros del gobierno de Johnson en una incesante sangría que comenzó el martes con dos pesos pesados: el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, y el de Sanidad, Sajid Javid.

El jueves, el nuevo titular de Finanzas, Nadhim Zahawi, nombrado el mismo martes, se sumó a quienes pidieron al primer ministro que se fuera. "Sabe en su corazón qué es lo correcto, váyase ahora", escribió en una carta publicada en Twitter.

Michelle Donelan, nombrada también el martes en la cartera de Educación para reemplazar a Zahawi, presentó asimismo su dimisión menos de dos días después.

"Un gobierno decente y responsable se basa en la honestidad, la integridad y el respeto mutuo", afirmó por su parte el ministro de Irlanda del Norte, el hasta ahora leal Brandon Lewis, agregando su nombre a la lista de dimisionarios. "Lamento profundamente tener que dejar el gobierno porque creo que estos valores ya no se respetan", afirmó.

Cernido por los escándalos 

Johnson había hecho olvidar durante algunos meses los múltiples escándalos que lo rodean gracias a su determinada acción en la ayuda a Ucrania contra la invasión de Rusia. El Kremlin dijo el jueves desear que "gente más profesional" llegue al poder en el Reino Unido.

A principios de junio, Johnson sobrevivió a un voto de censura de sus propios diputados, gracia al apoyo de 211 de sus 359 legisladores, pero los 148 votos en su contra hicieron patente que el descontento no dejaba de crecer. Según medios británicos, ahora solo contaría con el respaldo de 65 diputados.

Las normas del Partido Conservador establecen que este procedimiento no se puede repetir en un año. Pero muchos pedían ya un cambio para volver a intentar inmediatamente otra maniobra contra él.

Desde el denominado "partygate" -el escándalo por las fiestas organizadas en Downing Street durante los confinamientos de 2020 y 2021-, hasta la irregular financiación de la lujosa reforma de su residencia oficial, pasando por acusaciones de amiguismo, los escándalos en torno a Johnson se multiplicaron.

Las renuncias de Javid y Sunak tuvieron lugar horas después de que Johnson se disculpara por enésima vez, reconociendo que cometió un "error" al haber nombrado en un importante cargo parlamentario a Chris Pincher, responsable conservador que la semana pasada renunció acusado de toquetear a dos hombres, uno de ellos diputado.

Tras haber afirmado lo contrario, Downing Street reconoció el martes que el primer ministro fue informado en 2019 de anteriores acusaciones contra Pincher, pero que las había "olvidado".

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