AFP

Cerca de 200 personas resultaron heridas durante las tradicionales celebraciones de Fin de Año en Filipinas, a pesar de una directiva presidencial destinada a restringir el uso de petardos.

Aunque el archipiélago es mayoritariamente católico, debido a supersticiones y tradiciones chinas muchos filipinos están convencido de que el fuerte ruido ahuyenta los malos espíritus, por lo que abusan de los fuegos artificiales, los petardos y los disparos al aire.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, firmó en junio un decreto que estipulaba que los petardos solo podrían utilizarse en las zonas previstas para este fin por las autoridades locales y bajo la supervisión de personas formadas.

Según el ministro de Sanidad Francisco Duque, 191 personas resultaron heridas este año, entre ellas un bebé de 11 meses. La cifra, sin embargo, supone una caída del 77% en relación al promedio de los cinco últimos años.

"Estamos relativamente contentos. Relativamente porque todavía hay heridos pero contentos porque asistimos a una reducción sustancial del número de heridos", declaró a la prensa. "Creo que el objetivo final es abolir completamente los petardos".

Duque explicó que la mayoría de los heridos se registraron en las calles de Manila. Los "piccolos", unos petardos ilegales del tamaño de una cerrilla, fueron los principales responsables.

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