El número de víctimas fatales tras el atentado explosivo registrado este sábado en el suroeste de Colombia aumentó a 14 personas muertas y 38 heridas, según confirmaron autoridades locales, actualizando así un balance inicial que había cifrado el hecho en siete fallecidos.

El ataque ocurrió en un tramo de la Vía Panamericana conocido como El Túnel, en el municipio de Cajibío, donde un cilindro cargado con explosivos impactó directamente contra un autobús y otros vehículos en circulación, generando una escena de alta destrucción en la principal carretera del suroccidente colombiano.

El gobernador del departamento del Cauca, Octavio Guzmán, informó que entre los heridos hay al menos cinco menores de edad, y advirtió que la explosión provocó además graves daños en la infraestructura vial, dejando un amplio cráter en la ruta y afectando la conectividad en la zona.

De acuerdo con el Ejército, el atentado fue perpetrado por la columna Jaime Martínez, perteneciente al Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las antiguas FARC. Esta estructura es liderada por Néstor Gregorio Vera, considerado el hombre más buscado del país.

Incluso las autoridades señalaron que el artefacto explosivo fue lanzado en medio de un contexto de enfrentamientos en la zona, impactando directamente contra civiles que transitaban por la carretera.

En ese sentido, el comandante de las Fuerzas Militares calificó el hecho como una “acción terrorista” dirigida contra la población civil, según detalló nuestro medio asociado DW.

El atentado en Cajibío se suma a otros ataques registrados en las últimas horas en el suroeste colombiano, incluyendo explosiones dirigidas contra instalaciones militares en ciudades como Cali y Palmira, lo que da cuenta de una escalada de violencia en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.

Escalada de violencia en Colombia y condena internacional

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, se trasladó hasta la ciudad de Popayán junto a la cúpula militar para coordinar acciones destinadas a identificar y capturar a los responsables del ataque, en medio de un escenario de alta tensión en la región.

Desde el Gobierno, el presidente Gustavo Petro calificó a los responsables como “terroristas”, mientras que organismos internacionales también reaccionaron frente a lo ocurrido.

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó los hechos y advirtió que los ataques indiscriminados contra civiles están prohibidos por el Derecho Internacional Humanitario, instando a los actores armados a respetar estas normas.

Cabe destacarse de todos modos que el departamento del Cauca se ha mantenido por años como una zona estratégica en la disputa entre grupos armados, lo que ha derivado en episodios recurrentes de violencia que afectan directamente a la población civil.

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