En Colombia ya muchos hablan del fin de la guerra después de que el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)firmaron este jueves en La Habana, Cuba, un acuerdo histórico de cese el fuego bilateral y definitivo para poner fin al conflicto interno que vive ese país desde hace de 52 años.

El acuerdo, denominado "Fin del Conflicto", incluye el abandono de las armas, garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales denominadas como sucesoras del paramilitarismo, así como la persecución de conductas criminales que amenacen la implementación de los pactos.

Pero para llegar a su implementación aún falta mucha tela que cortar.

BBC Mundo explica en detalle en qué consiste el pacto para que las FARC abandonen las armas y los otros dos puntos cruciales para que la paz entre los rebeldes y el gobierno sea definitiva.

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1. Cese el fuego y dejación de armas

El cese el fuego bilateral comenzará el día en que se firme el acuerdo definitivo, aunque en caso de darse las condiciones necesarias de verificación, existe la posibilidad de que ocurra antes.

El jefe negociador del gobierno, Humberto De la Calle, dijo que teniendo en cuenta que quieren alcanzar el acuerdo final lo antes posible, es probable que las fechas coincidan.

El mecanismo de monitoreo y verificación será tripartito, con representantes del gobierno (fuerza pública), las FARC y una misión política, no armada, de Naciones Unidas (ONU), integrada principalmente por observadores de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Como parte del acuerdo de cese el fuego, se acordó que las FARC se concentrarán en 23 zonas (que tendrán campamentos a su interior) y ocho campamentos de menor tamaño, en diferentes áreas del país.

El número de zonas fue un tema de disenso en la mesa de negociaciones: las FARC quería más, el gobierno menos.

El objetivo de esas zonas es garantizar el cese el fuego e iniciar el proceso de reintegración de los guerrilleros.

Un día después de que se firme el acuerdo definitivo, las fuerzas del Estado se desplegarán de forma tal que los guerrilleros puedan trasladarse a esas zonas, lo que harán cuatro días más tarde.

Una vez allí los guerrilleros podrán salir, pero sin armas y de civil; los civiles no podrán ingresar a los campamentos ubicados en las zonas.

En las zonas, que tendrán el tamaño de las veredas (división territorial rural) en las que se ubiquen, se prohibirá el porte y tenencia de armas para civiles.

Dentro de las zonas, los miembros de las FARC recibirán capacitación de cara a su posterior reintegración.

Alrededor de las zonas habrá un área de seguridad, de un kilómetro de distancia respecto a la frontera de la zona, donde no podrá haber fuerza pública, excepto aquellos que formen parte de los equipos de monitoreo y verificación.

Un elemento clave anunciado este jueves fue el de la dejación de armas.

Las FARC se las entregarán a la ONU. El proceso, que se iniciará con la firma del acuerdo final, consistirá en el transporte del armamento a las zonas de concentración, la destrucción de armamento inestable, el almacenamiento de armas en contenedores, que estarán en un único punto de almacenamiento en cada zona o campamento.

A los 90 días de firmado el acuerdo se colocarán en los contenedores un 30% de las armas, a los 120 otro 30% y a los 150 la cantidad restante.

Las llaves de los contenedores estarán exclusivamente en manos de la ONU, por lo que pudo conocer BBC Mundo.

A los 180 días de la firma se certificará el desarme por parte de la ONU y dejarán de existir las zonas y los campamentos.

Entonces, los guerrilleros pasarán a vivir con el resto de la población de Colombiay con aquellas armas se construirán tres monumentos.

A su vez, por ya ser innecesario, dejará de tener vigencia el cese el fuego bilateral.

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2. Garantías de seguridad

Un elemento sensible de toda la negociación ha sido cómo se garantizará la seguridad de los guerrilleros ya desarmados, sobre todo teniendo en cuenta que en pasadas desmovilizaciones se llevaron a cabo matanzas masivas de ex insurgentes que habían ingresado a la vida civil.

El acuerdo incluye varios puntos en los que se mencionan compromisos del Estado para combatir a aquellos grupos considerados sucesores de los paramilitares desmovilizados hace unos diez años y señalados como responsables de agresiones contra sectores de izquierda, líderes sociales y activistas de los derechos humanos.

Un punto interesante es la creación de un cuerpo mixto de protección para los integrantes de las FARC en proceso de reincorporación a la vida civil, en el que habrá guerrilleros armados trabajando codo a codo con miembros de fuerzas de seguridad.

Según dijo el general Óscar Naranjo, del equipo negociador del gobierno: "Habrá hombres de confianza de las FARC que harán parte de los equipos de seguridad personal".

3. Refrendación

La forma en que se refrendará un acuerdo final no había sido acordada por las partes y este anuncio deja en claro que ahora sí, que será lo que decida la Corte Constitucional, cuando emita su decisión respecto a si avalar o no un plebiscito para que los colombianos voten si están o no a favor de lo acordado.

Esa era la preferencia del gobierno, mientras que las FARC preferían una convención constituyente. Si la Corte falla a favor de llevar a cabo un plebiscito, eso es lo que se hará.

Aunque en el anuncio no se indicaron plazos para una posible firma de un acuerdo final, BBC Mundo pudo conocer que podría ocurrir dentro de los próximos 60 días y que el plebiscito, de obtener el respaldo de la Corte, ocurriría aproximadamente un mes después.

En todo caso, todavía falta alcanzar ciertos acuerdos vinculados a la implementación de lo pactado hasta ahora, así como detalles de la incorporación de las FARC a la política, en qué casos específicos se aplicará la amnistía a los guerrilleros y detalles de la Jurisdicción Especial para la Paz, como la selección de los magistrados que estarán a cargo de sus tribunales.

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