Uno de los principales lemas de campaña de Donald Trump fue “poner a Estados Unidos primero”. ¿Qué implicará eso en lo inmediato? 

Algunas de las medidas para los primeros 100 días de gobierno del republicano buscan desmantelar varias de las reformas que impulsó su predecesor en la Casa Blanca, Barack Obama.

Una de ellas consiste en retirarse del acuerdo comercial Trans-Pacífico (TPP) que 12 países –incluido Chile- que se firmó en febrero pasado; cancelar los pagos que el país realiza a la ONU para programas medioambientales instaurados por la administración saliente; crear un plan de protección contra los ciberataques y cualquier otro tipo de ataques a la infraestructura nacional; y prohibir que funcionarios de gobierno se transformen en lobistas por un período de cinco años.

Trump ha enfatizado la importancia de que Estados Unidos recupere su sitial dentro de las naciones más innovadoras del mundo, con el fin de crear riqueza y empleos. Por lo mismo, dentro de sus anuncios relativos a este punto ha instruido a su equipo “elaborar una lista de acciones ejecutivas que podemos tomar desde el primer día para restaurar nuestras leyes y recuperar nuestros empleos".

Para frenar lo que él considera un aparato estatal corrupto, además de normar el paso de funcionarios gubernamentales a lobistas, incluyó el envío de una enmienda para limitar las reelecciones de los congresistas y congelar la contratación de empleados federales.

En principio, sus políticas migratorias más polémicas, como la creación de un muro en la frontera con México, no aparecen trazadas dentro de su itinerario más inmediato.

Sin embargo, respecto a la inmigración ya anunció que cancelará los fondos a las ciudades que se ofrezcan para recibir a indocumentados. Entre estas ciudades, denominadas “santuario”, aparecen Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Nueva York, Seattle y Portland.

De los casi 12 millones de ilegales que se calcula existen en su país, Trump prometió deportar de inmediato a, al menos, dos millones de ellos, en especial a los que posean antecedentes criminales. El costo para expulsar a todos estos indocumentados se ha calculado en US$ 114 millones, con un promedio de US$ 10 mil por cada estadounidense.

En cuanto a impuestos, ha planteado que enviará al Congreso un proyecto de ley para bajar los impuestos de la clase media, con el objetivo de crear 25 millones de empleos.

También en el ítem económico, instruirá al Secretario del Tesoro para etiquetar a China como un “manipulador del tipo de cambio de su moneda” y establecerá tarifas para disuadir a las empresas de despedir a sus trabajadores con el fin de mudarse a otros países.

La derogación del Obamacare, la denominación por la cual se conoce la reforma de Salud, es otro de los temas que quiere implementar, pero se cree que podría demorar un poco más que 100 días, considerando a que debe presentar una alternativa para cubrir a los más de 20 millones de beneficiarios del plan vigente.

Se espera que la primera visita oficial con mandatarios extranjeros sea con la británica Theresa May. Trump, de hecho, manifestó hace poco su total apoyo al Brexit, como se conoce la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

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