En julio pasado, Argentina quedó conmocionado tras la muerte de un instructor de vuelo, quien perdió la vida en un accidente aéreo luego de caer desde una avioneta en plena clase en la que se encontraba junto a una alumna en una zona rural de la provincia de Córdoba.
Según detalló en ese momento La Nación, la víctima fue identificada como Leandro Andrés Bertazzo, instructor de vuelo cordobés de 42 años, cuyo cuerpo fue hallado sin vida en un caso que aún no se ha esclarecido, pese a que ocurrió el 4 de julio.
El hombre habría caído desde la aeronave en plena clase a una alumna de 22 años, quien quedó sola abordo de la avioneta. La joven logró mantener el control y realizó un aterrizaje de emergencia.
Tras descender de la aeronave, la mujer dio alerta inmediatamente a la policía, lo que significó un intenso operativo en la zona donde cayó el cuerpo.
Desde el medio citado detallaron que el hombre se formó hace más de diez años como piloto comercial, piloto de transporte de línea aérea e instructor de vuelo.
Hace cuatro años se desempeñaba como instructor e, incluso, había trabajado en Chile.
Ahora, a cuatro meses del fatal suceso, sus padres, Ethel y Carlos, rompieron el silencio y contaron el calvario que vivió su hijo en los meses previos en conversación con el Clarín.
La dura historia del piloto argentino que se arrojó en pleno vuelo
La última conversación entre padre e hijo fue breve pero significativa. Carlos le pidió a Leandro que disfrutara el día y el encuentro con amigos; él respondió con un corazón.
Minutos después, subió al avión para dar una clase en la escuela Flying Parrot Córdoba. En pleno vuelo, le pidió a la alumna que siguiera pilotando, se quitó los auriculares, se desabrochó el cinturón, abrió la puerta y se arrojó al vacío.
Desde chico, Leandro había mostrado dos grandes pasiones: la música y el cielo. Fundó una banda de rock llamada Encrucijada, donde tocaba la guitarra eléctrica. La música fue su cable a tierra, pero con los años, la aviación se volvió el centro de su vida. Vendió sus guitarras y hasta un auto que le regaló su abuelo para poder costearse los estudios de piloto.
Con esfuerzo, acumuló experiencia y obtuvo todas las licencias necesarias, incluso el nivel más alto de inglés y la parte teórica del English Proficiency Test en Estados Unidos. Tenía proyectos y sueños, y según su madre, "no cabía ni en él ni en nosotros algo como el suicidio".
Pero en mayo, todo cambió. Leandro participó de un reclutamiento en Chile para ingresar a LATAM Airlines, uno de sus grandes anhelos. El proceso duraba seis meses, pero fue desafectado tras solo un mes y regresó a Córdoba. Se mudó con sus padres tras separarse de una pareja de dos años, y Ethel notó que algo no andaba bien: Leandro hablaba de culpa, frustración y tristeza.
El deterioro de la salud mental de Leandro Bertazzo
La situación se agravó cuando sus padres descubrieron que Leandro recibía acoso en redes sociales. Mensajes de odio lo acusaban de ser una carga y de no poder lograr nada. "Lo destrozaron, lo llevaron a la muerte", lamentó su madre. Leandro se encerraba en el uso del celular y le costaba pedir ayuda.
Aunque estaba en tratamiento con psicólogos y psiquiatras, su salud mental empeoró. En su últimas dos semanas de vida sufrió ataques de pánico reiterados.
Sus padres decidieron acompañarlo a una clínica psiquiátrica, donde la profesional acordó una internación domiciliaria de 48 horas antes de que Leandro se internara formalmente. El sábado 4 de julio (día del accidente), pensaron que iría a un asado en el aeroclub, pero nunca supieron que iba a volar, ya que hacía dos meses que no lo hacía.
Antes de subir al avión, Leandro respondió el último mensaje de su papá con un corazón. Fue su último contacto.
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