Estados Unidos será el centro de atención este jueves en la COP23, donde una representante del gobierno de Donald Trump tiene previsto defender la decisión de su país de abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático.

En una conferencia de nivel ministerial, una subsecretaria de Estado interina, Judith Garber, será la encargada de explicar cuál será la política de Washington ante sus pares, tras la decisión de Trump en junio pasado.

El responsable oficial de la lucha contra el cambio climático en el Departamento de Estado, Thomas Shannon, no pudo acudir a Bonn por una "urgencia familiar", explicó un comunicado.

Trump explicó en junio que quiere denunciar el Acuerdo de París porque considera que perjudica los intereses energéticos de su país.

Oficialmente Estados Unidos no puede abandonar el Acuerdo, firmado en 2015 en la capital francesa, hasta noviembre de 2020, cuando culmine el proceso de denuncia.

El objetivo principal del acuerdo es mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2 ºC, respecto a los niveles preindustriales.

El mundo se encamina a sobrepasar ampliamente ese umbral de peligro hacia mediados de siglo, lo que provocará cambios dramáticos en el medioambiente.

El mundo tiene apenas "un margen de veinte años" para enderezar el rumbo, advirtió el miércoles el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, al abrir el tramo final negociador de esta COP23, centrado en el reglamento del Acuerdo de París.

La Casa Blanca organizó el lunes un acto sobre tecnologías "limpias" para el uso de combustibles de origen fósil que despertó controversia en la COP23.

Oficialmente, los emisarios de Washington siguen negociando en los salones del centro de convenciones de Bonn.

"Estados Unidos ha participado en las negociaciones" explicó a reporteros el jefe negociador brasileño, José Antonio Marcondes, hablando en nombre del principal grupo de países en desarrollo, Basic (Brasil, China, India y Sudáfrica).

"Les hemos dejado claro, todos los países Basic, nuestra decepción", añadió.

"Sobre la cuestión de la financiación [los estadounidenses] tienen una posición más bien dura y han empezado a provocar cólera" explicó Alden Meyer, de la Unión de científicos preocupados, una veterana organización que alertó hace décadas de la amenaza del cambio climático.

La retirada de Estados Unidos puede representar por lo pronto la pérdida de un mínimo de 3.000 millones de dólares en fondos que estaban comprometidos por la anterior administración de Barack Obama, explicó a la AFP la ministra de Medio Ambiente peruana, Elsa Galarza, que preside el Ailac, con ocho países latinoamericanos.

La posición de la Casa Blanca, que mandó sus propios consejeros al acto del lunes, es que los plazos y condiciones del Acuerdo de París benefician a países como China o India, grandes consumidores de combustibles de origen fósil, y por ello precisan de "ayuda" para efectuar una transición a tecnologías "limpias".

Un informe divulgado el miércoles advirtió que la retirada de Estados Unidos implicará el aumento de la temperatura mundial, de acuerdo a las previsiones actuales, de casi medio grado centígrado de aquí a 2100, hasta los 3,2º C.

La cita de Bonn se cierra el viernes, oficialmente con un borrador sobre el desarrollo de ese reglamento para implementar el Acuerdo de París, con todos los aspectos financieros y legislativos.

Las negociaciones se han prolongado excesivamente, según denunció el grupo Basic el miércoles, porque los grupos desarrollados no ofrecían avances suficientes en unos compromisos previos, de aquí a 2020.

La próxima COP debe celebrarse dentro de un año en Polonia, y ahí debería estar listo el proyecto de reglamento. Pero quizás será necesaria una nueva ronda negociadora antes de la cita, advirtió el representante brasileño.

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