El británico Benjamin Iness se encontraba el martes a bordo del vuelo de Egypt Air que fue secuestrado en pleno vuelo y que por orden del secuestrador tuvo que desviar su ruta y aterrizar en el aeropuerto de Chipre. Ya que de no ser así, el pirata aéreo se detonaría con una bomba que llevaba atada a la cintura. 

Pero Iness tomó entonces una decisión inesperada. Se acercó al "pirata aéreo" y utilizando a uno de los miembros de la tripulación, le pidió al secuestrador si se podían tomar una foto juntos. 

"No sé por qué lo hice. Sólo decidí tirar la precaución por la borda y traté de mantenerme animado ante la adversidad", relató el británico de 26 años al diario The Sun.

En la foto ambos posan. El "pirata aéreo" con un rostro neutro y con la bomba visible en su cintura. Iness posa junto a él y sonríe con complicidad.

"Él solo se encogió de hombros en señal de 'OK' así que me paré junto a él y sonreí mientras la azafata tomó la foto. Esta debe ser la mejor selfie", dijo. 

Iness era uno de los 55 pasajeros a bordo del vuelo secuestrado el martes en pleno vuelo. Al aterrizar en el aeropuerto de Larnaca, varios pasajeros fueron dejados en libertad, mientras que otros siete fueron mantenidos como rehenes. Uno de ellos fue Iness, quien luego pasó más de cinco horas en la incertidumbre.

"Luego de cerca de una hora y media en Larnaca le pedí la foto con él, cuando estábamos sentados esperando. Pensé '¿Por qué no? Si nos hace estallar no importará de todas formas'", confesó el británico. 

Pero según cuenta el británico, también fue una táctica para comprobar si el dispositivo era real. 

Las teorías detrás del secuestro del avión de Egypt Air

"Era difícil estar seguro, pero pensé que era más factible que fuera falso luego de que lo vi de cerca", agregó.

Después de sacar la foto, Iness volvió a su asiento y le mandó un mensaje de texto a su madre contándole de la situación que ya tenía toda la atención de los medios de comunicación.

"Mi mamá estaba frenética con preocupación y me seguía diciendo que no llamara la atención. No supe cómo decirle que ya me había tomado una foto con el secuestrador", cuenta.

Finalmente Iness y el resto de las personas que seguían a bordo pudieron salir del avión. El británico cuenta que corrieron a toda velocidad, esperando que el avión estallara. Sin embargo, cuando estaban a una distancia segura, sólo rieron con alivio.

Pero lo que podría parecer una experiencia graciosa, no fue tomado de buena forma por los expertos de seguridad. 

"Es el signo de los tiempos y de la generación Facebook. Fue irresponsable y podía haber salido muy mal. Un secuestrador está en una situación mental muy volátil y hacer algo errático puede agravar la situación. Realizar algo tan egoísta como un selfie es una locura total y absoluta", señaló un experto citado por el mismo diario.

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