Como gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa parecía invulnerable.

Nada le afectaba. Desde 2012 fue acusado de usar recursos públicos para influir en elecciones locales, de tolerar la violencia en su estado y recientemente, de entregar contratos a empresas fantasma.

Sobrevivió incluso a los señalamientos de organizaciones internacionales, que declararon a la entidad como la más peligrosa de México para los periodistas.

Hasta hace unas semanas, cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) anunció una serie de investigaciones fiscales a su gobierno.

La suerte empezó a cambiar. Duarte de Ochoa anunció su retiro del gobierno en un programa de televisión el pasado 12 de octubre.

Solicitaba licencia, dijo, para enfrentar esa larga lista de acusaciones.

"Me quedo en Veracruz, no es un tema de huir, es para dar la cara y enfrentar esta situación", le dijo al noticiero matutino Despierta, de Televisa.

Cacería

No fue así. Una semana después el paradero del gobernador más cuestionado de México se desconoce.

La Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) emprendió una operación especial para ubicarlo, incluso con la ayuda de la Interpol.

La fiscalía lo investiga por delincuencia organizada y uso de recursos de procedencia ilícita, es decir lavado de dinero.

Sin embargo, el destino final de Javier Duarte es confuso. Por un lado existe la orden de un juez para capturarlo, según confirmó la procuradora Arely Gómez.

Pero al mismo tiempo hay un debate sobre si legalmente puede ser o no detenido.

Algunos juristas dicen que a pesar de dejar el gobierno aún tiene fuero, una protección legal que impide ser detenido.

Quitarle esa inmunidad requiere de un juicio político en la Cámara de Diputados, que la PGR no ha solicitado.

En cambio, otros aseguran que la protección desapareció cuando dejó el cargo.

"El fuero viene con la función no con la persona", le dice a BBC Mundo Alberto Olvera Rivera, académico del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana.

Actualmente en el estado hay un gobernador interino a quien legalmente se le concede la inmunidad, añade.

"No puede haber dos personas que tengan fuero por el mismo cargo, no puede haber dos gobernadores con fuero, solamente uno".

La historia de su poder

¿Cómo se convirtió Javier Duarte en el gobernador más cuestionado de México?

El investigador Olvera Rivera dice que es consecuencia de un paulatino deterioro del poder presidencial, que empezó cuando en 2000 el PRI perdió el gobierno del país.

Antes de ese momento el presidente de la República era "el centro gravitacional" del país, con el control incluso del Congreso y los gobernadores.

Eso empezó a cambiar cuando el conservador Partido Acción Nacional (PAN) asumió la presidencia de México.

La diferencia fue que no contaba con la mayoría en las cámaras de Diputados y Senadores, que se convirtieron en una especie de control para las decisiones del Ejecutivo.

Pero el poder que antes tenía el presidente se trasladó a los gobernadores, que paulatinamente asumieron el control de sus estados.

Uno de ellos fue Fidel Herrera, antecesor del exgobernador. "Fue el que instauró los métodos y prácticas que Duarte llevó a cabo", explica.

Respaldo presidencial

El exgobernador Herrera fue uno de los promotores centrales de Javier Duarte, pero no fue su único apoyo.

En la campaña presidencial de 2012 el entonces candidato Enrique Peña Nieto hablaba de él como un ejemplo "de la renovación del PRI".

Así, durante los siguientes cuatro años Duarte de Ochoa mantuvo un férreo control del estado, pero al mismo tiempo creció la lista de irregularidades y señalamientos.

Entre 2012 y 2016, en el estado fueron asesinados 19 periodistas y otros ocho desaparecieron.

Hasta agosto pasado, organizaciones como el Colectivo Solecito habían localizado105 fosas clandestinas sólo en un predio en el puerto de Veracruz.

El número de delitos en el estado aumentó 6,4% este año, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública.

La auditoría Superior de la Federación, el organismo del Congreso que vigila el uso del presupuesto federal, dijo que se desconocía el destino de 30.000 millones de pesos, unos US$1.620 millones asignados al estado.

Y una investigación periodística del portal Animal Político reveló que su gobierno 131 entregó contratos a empresas fantasma.

A pesar de las denuncias Javier Duarte aseguraba tener el apoyo del gobierno federal.

En agosto pasado, durante una entrevista radiofónica, dijo que se sentía "muy respaldado por el presidente Enrique Peña Nieto".

Meses después la historia es otra. Javier Duarte se ha convertido en la persona más buscada por la justicia mexicana.

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