Archivos recientemente publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan que Steve Bannon, exasesor de la Casa Blanca durante la primera administración de Donald Trump, mantuvo conversaciones con Jeffrey Epstein con el objetivo de acabar con la persona del papa Francisco.
Mensajes de 2019 muestran que Bannon consideraba al pontífice un obstáculo para su visión de populismo nacionalista y afirmaba que esperaba “derrocarlo”.
Los documentos indican que Bannon buscó involucrar a Epstein en un proyecto cinematográfico basado en el libro In the Closet of the Vatican (2019) del periodista francés Frédéric Martel, que aborda la vida sexual del clero y secretos del Vaticano.
Martel señaló que no podía ceder los derechos cinematográficos y que Bannon pretendía “instrumentalizar” su obra contra el papa.
Según lo da a conocer un reportaje de CNN, Bannon criticó con anterioridad al pontífice por alinearse con lo que él llamaba “élites globalistas” y trató de involucrar a figuras políticas europeas como Matteo Salvini, ahora viceprimer ministro de Italia, en acciones en contra de Francisco.
Insistentes intentos contra el papa
Incluso durante su estancia en Roma, Bannon abrió un equipo de Breitbart News y buscó establecer una academia política para formar líderes nacionalistas populistas cerca del Vaticano, lo que no resultó a su favor.
El interés de Bannon en adaptar el libro de Martel en cine generó incluso tensiones con aliados conservadores del Vaticano, como el cardenal Raymond Burke.
Además, los planes de formación de líderes en el monasterio Certosa di Trisulti enfrentaron problemas legales con el gobierno italiano, aunque un tribunal romano permitió a Benjamin Harnwell, colaborador de Bannon, recuperar el control del lugar.
Junto con todo lo anterior es importante además destacar que esto ocurrió mientras Epstein aún estaba bajo investigación por delitos sexuales y poco antes de su arresto por tráfico sexual de menores.
Los mensajes entre Bannon y Epstein también muestran que compartían artículos y materiales que planteaban un dilema entre la agenda del papa y la de Bannon, con el objetivo de fusionar autoridad espiritual y poder político, algo a lo que Francisco resistió firmemente.
El Departamento de Justicia y representantes de Bannon fueron contactados para comentarios, mientras que Donald Trump sigue negando cualquier vinculación.
Los mensajes
Los intercambios revelados muestran una conversación directa en la que Bannon plantea la necesidad de “trabajar en esto desde distintos frentes”, sugiriendo una estrategia articulada para enfrentar el liderazgo del papa Francisco dentro de la Iglesia Católica.
En los mensajes, el exasesor republicano insiste en que el pontificado representa un giro ideológico que, a su juicio, debía ser contenido mediante acciones coordinadas.
Jeffrey Epstein, por su parte, responde que era necesario “articular una estrategia para influir en el Vaticano”, agregando que ciertos sectores conservadores podrían transformarse en aliados clave en ese objetivo.
En otro pasaje, señala que había que “generar presión en los espacios adecuados”, sin detallar públicamente cuáles serían esos mecanismos.
En la conversación también se menciona la posibilidad de instalar cuestionamientos doctrinales y mediáticos que erosionaran la autoridad del pontífice.
“Hay que construir un relato que evidencie las contradicciones”, escribe Bannon, en lo que aparece como un intento de diseñar una ofensiva discursiva contra el papa.