El papa Francisco condenó el sábado en Malta la actuación de "algún poderoso" encerrado en "intereses nacionalistas", refiriéndose al "viento gélido de la guerra" procedente de "Europa del Este".

"Una vez más algún poderoso, tristemente encerrado en las anacrónicas pretensiones de intereses nacionalistas, provoca y fomenta conflictos, la gente común advierte la necesidad de construir un futuro que, o será juntos, o no será", dijo en un discurso ante las autoridades y el cuerpo diplomático en el palacio presidencial de La Valeta.

"Pensábamos que las invasiones de otros países, los brutales combates en las calles y las amenazas atómicas fueran oscuros recuerdos de un pasado lejano. Pero el viento gélido de la guerra, que sólo trae muerte, destrucción y odio, se ha abatido con prepotencia sobre la vida de muchos", declaró.

El papa, de 85 años, denunció también las "seducciones de la autocracia", los "nuevos imperialismos" y la "agresión generalizada", apuntando a quienes "avanzan para sus propios fines, en busca de espacios y zonas de influencia".

En la misma instancia, señaló que “está sobre la mesa” una posible visita a Kiev, la capital ucraniana.

Refiriéndose a los "refugiados de la martirizada Ucrania", también pidió "respuestas globales y compartidas" a la "creciente emergencia migratoria".

"La expansión de la emergencia migratoria --pensemos en los refugiados de la martirizada Ucrania-- exige respuestas amplias y compartidas. No pueden cargar con todo el problema sólo algunos países, mientras otros permanecen indiferentes", manifestó.

Unos minutos antes, Francisco había llegado en un papamóvil ante la ovación de unas 2.000 personas reunidas en la plaza del palacio, a las que luego bendijo desde el balcón.

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