El Papa Francisco llegó a Egipto en una visita que no puede prescindir de los atentados contra iglesias cristianas en Alejandría y Tanta realizados por el Estado Islámico, en los que murieron 47 personas el pasado 9 de abril, una muestra de las fuertes amenazas con que conviven sus fieles en el Medio Oriente.

El Pontífice apenas permanecerá 27 horas en un país que, tras las explosiones del Domingo de Ramos, ha declarado estado de emergencia, por lo cual las medidas de seguridad son muy estrictas.

Pese a ellas, el argentino no utilizará un auto blindado.

El Cairo se ha preparado para este viaje, el primero de un Papa en 17 años, extremando la vigilancia e intentando disminuir al mínimo los riesgos.

La Nunciatura Apostólica, lugar en que alojará el Papa, se encuentra aislada del tráfico y de vehículos estacionados en sus alrededores, además de contar con una vigilancia de miles de policías y soldados.

Incluso, los locales comerciales del sector han sido cerrados.

La presencia de uniformados armados se extiende a gran parte de la ciudad, lo mismo que tanquetas y otros carros militares.

Además, en la mayoría de los hoteles hay desplegados equipos especiales y perros rastreando explosivos bajo los autos.

A su arribo, Francisco manifestó que su viaje "es de unidad y de fraternidad".

La seguridad de Su Santidad no es lo único sobre la cual habrá especial atención en estas horas. Todas las iglesias católica del país se encuentran bajo la atenta supervisión de las fuerzas armadas y de orden egipcias.

"Me siento realmente feliz de ir como amigo, como mensajero de paz y como peregrino al país que hace dos mil años dio refugio y hospitalidad a la Sagrada Familia, que huía de las amenazas del Rey Herodes", había dicho Francisco antes de llegar a Egipto.

Entre las actividades del Pontífice más destacadas en esta jornada está la visita al presidente Abdel Fatah Al Sisi, en un símbolo no solo protocolar sino también muy importante para la comunidad cristiana egipcia, que en su mayoría apoya al mandatario.

Sin embargo, lo más relevante de su paso por la nación se vivirá a continuación, con el discurso que realizará en la "Conferencia Internacional sobre la Paz", organizada por la mayor institución del islam sunita, la Universidad de Al Azhar, cuyos dirigentes son fieros opositores al  yihadismo.

Este evento pretende para limar las asperezas que dejaron en el mundo musulmán las palabras de Benedicto XVI, cuando lo vinculó directamente con la violencia.

Para mañana tiene agendada una misa en el estadio de la Fuerza Áerea para la comunidad católica local, a la que se espera asistan unas 30 mil personas, cerca del 10 por ciento de todos los católicos en el país, la comunidad más grande de este tipo en el Medio Oriente.

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