Con su denuncia de las desigualdades y del accionar de Wall Street, la senadora demócrata Elizabeth Warren oficializó el sábado su candidatura para las presidenciales estadounidenses de 2020, desafiando, con un mensaje claramente de izquierda, la controversia sobre sus lejanos orígenes amerindios.

"El estrangulamiento de la clase media es real y millones de familias apenas pueden respirar", dijo la legisladora a sus entusiastas partidarios reunidos en Lawrence, el antiguo corazón de la industria textil del noreste de Estados Unidos.

Al publicar los resultados de una prueba de ADN en octubre, la exprofesora de derecho en Harvard pretendió detener las burlas del presidente republicano Donald Trump, quien durante mucho tiempo la ha llamado "Pocahontas" en alusión a sus presuntos orígenes amerindios.

El examen, que confirmó que Warren tiene lejanos ancestros nativos, indignó a las tribus indígenas estadounidenses, para las cuales el parentesco es principalmente cultural y no puramente genético. 

El Washington Post publicó esta semana un documento oficial que data de la década de 1980 en el que Warren se define a sí misma como "nativa americana", lo cual reavivó las acusaciones de los republicanos, que le reprochan usar sus orígenes para avanzar en su carrera. Ella lo niega categóricamente.

"Los estadounidenses rechazarán su campaña deshonesta y sus ideas socialistas", escribió en un comunicado Brad Parscale, jefe de la campaña de Trump para las presidenciales de 2020, en las cuales el magnate aspirará a un segundo mandato.

"Hay mucha gente rica y poderosa, así como ejércitos de lobistas y abogados, que tratarán de impedir que nuestros planteamientos de soluciones sean una realidad", respondió la demócrata desde su tribuna en Lawrence. 

De 69 años y senadora de Masssachusetts desde 2013, Warren atacó a Trump sin nombrarlo, al aludir a "la intolerancia" que no debería "tener lugar en el Salón Oval".

 "Un sistema engañoso" 

Más allá de la polémica sobre sus orígenes, la legisladora propuso en su discurso un sistema de salud universal, invertir en educación, aumentar el salario mínimo...

Aludió también a la historia emblemática de Lawrence, sitio de una famosa huelga llevada a cabo por obreros inmigrantes en 1912. Hoy, la ciudad se hunde en la pobreza como consecuencia de la crisis del sector manufacturero.

"El hombre de la Casa Blanca no es la causa de lo que se ha roto, sino sólo el último, y más extremo síntoma de lo que no funciona en Estados Unidos. Es el producto de un sistema engañoso que hace que los ricos y los poderosos ganen y cubran a los demás de basura", dijo.

"Cuando se vaya no podremos hacer como si nada hubiera pasado", dijo, antes de declararse "candidata a ser presidenta de Estados Unidos de América".

En Lawrence, la senadora intentó dejar atrás su imagen rígida, multiplicando las anécdotas familiares y recurriendo a sus orígenes modestos para deplorar la erosión del "sueño americano", sobre todo para las minorías.

Trump incluyó a Lawrence, cuya población es en 80% de origen hispano, entre las "ciudades santuario" para los inmigrantes, pues sus autoridades municipales se muestran renuentes a cooperar con los agentes federales encargados de detener a los extranjeros indocumentados.

Warren deberá competir con varios aspirantes a la candidatura demócrata. 

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