Con solo 23 semanas de embarazo (5 meses), Ellonn Smartt rompió fuente justo cuando iba de regreso a su casa después de una jornada habitual de trabajo en Iowa, Estados Unidos. Tras la impresión de lo que le había ocurrido hizo todo lo posible para mantenerse tranquila y proteger a su bebé.

Sin embargo cuando llegó a la clínica Metodista de la ciudad y los médicos le dijeron que el bebé no debía nacer hasta noviembre se dio cuenta de cuán grave era la situación. "Estaba desconsolada", dijo la madre.

Y agregó: "Dijeron que tenía que dar a luz el día siguiente o al subsiguiente  y que había una buena posibilidad de que mi bebé no sobreviviera. Ese fue el momento en el que me desmoroné", admitió.

Según la cadena de televisión KCCI, afiliada de CBS, Smartt y su familia, que incluía a su hijo de 3 años, Elijah, estaban allí para consolarla mientras se dirigían al hospital. "Mami, todo estará bien", le dijo su hijo".

A pesar de las muchas interrogantes que se avecinaban, Smartt dio a luz el 11 de julio a Jaden Wesley Morrow, quien pesó solo 368 gramos. Su novio, Jordan Morrow, de 27 años, estuvo a su lado durante todo el proceso.

A las 23 semanas, se supone que los bebés no deben estar completamente formados, respirar adecuadamente o ser capaces de usar sus extremidades, sin embargo, "Jaden nació moviendo los brazos y gritando a todo pulmón. Incluso empezó a tomar leche materna inmediatamente", señalaron los médicos.

Si bien Smartt y Morrow aún no han podido tener a su bebé en sus brazos debido a que todavía está en una incubadora, "entramos y hablamos con él, y le digo que estoy orgulloso de él todos los días", dijo Ellon a Today.

"Sus brazos y dedos se movían y estaba tratando de respirar por sí mismo", dijo la madre a Today. "Él es nuestro pequeño milagro", concluyó.

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