La muerte del ídolo Moonbin ha causado conmoción entre los fans del K-pop de todo el mundo, poniendo una vez más de relevancia las intensas presiones que enfrentan los artistas surcoreanos.

El miembro de la banda masculina Astro, de 25 años, era cantante, actor y modelo.

Su muerte se produjo en plena gira mundial de su dúo con Sanha, otro miembro de Astro.

Aunque todavía se está investigando la causa exacta del deceso, la policía indicó que "aparentemente se quitó la vida".

La de Moonbin es la última de una serie de muertes inesperadas de jóvenes celebridades de la industria del entretenimiento de Corea del Sur.

La actriz Jung Chae-yull, de 26 años, fue hallada sin vida en su casa a principios de abril. Yoo Joo-eun, también actriz, murió con 27 años en agosto del año pasado. Sulli, exintegrante del grupo de chicas f(x), falleció en 2019 a los 25 años tras una larga lucha contra el acoso en la red. Y su amiga cercana Goo Hara, también estrella del K-pop, apareció muerta en su vivienda un mes después.

La partida de Moonbin ha vuelto a poner el foco en el exageradamente competitivo mundo del espectáculo coreano.

El duro camino al estrellato

Conocida por su cultura ultracompetitiva, Corea del Sur tiene una de las más altas tasas de suicidio juvenil del mundo. Y, aunque su índice general de suicidios -de todas las edades- está cayendo, las muertes de veinteañeros aumentan.

Ser una celebridad en Corea del Sur conlleva someterse a una presión mucho mayor en comparación con las estrellas del pop de América del Norte o Europa, afirma Rob Schwartz, corresponsal en Asia de la revista Billboard.

La competencia es feroz ya desde el principio: trabajar en la industria de entretenimiento es una aspiración profesional muy común entre los jóvenes surcoreanos.

Una encuesta del Ministerio de Educación de Corea del Sur en 2021 mostró que actor, modelo y cantante estaban entre los 10 trabajos soñados por los alumnos de primaria.

Para llegar a ser una estrella del K-pop, la mayoría de los jóvenes han de pasar por un agotador período de entrenamiento, lo que les supone perder en gran medida las conexiones con sus amigos y compañeros, generalmente durante años.

En el caso de Moonbin, aunque con solo 11 años fue actor en la popular serie coreana "Los chicos son mejores que las flores", necesitó ocho años más de práctica antes de debutar como miembro de Astro.

Su hermana, Moon Sua, también cantante de K-pop con la banda de chicas Billlie, pasó 12 años preparándose.

Tras numerosas e intensas rondas de selección, solo un pequeño número de aspirantes llega a pisar el escenario. Y lo que les espera es una industria que ya está repleta de estrellas.

El exhaustivo control de las agencias de talentos y la intensa cultura de los fans son dos de los principales detonantes del masivo estrés que enfrentan las estrellas coreanas, señala Schwartz.

Hasta hace poco solía ser común que los artistas comenzaran con los llamados "contratos de esclavos": acuerdos exclusivos de larga duración sin apenas control sobre sus horarios o compensaciones económicas.

Los jóvenes que integran las bandas de K-pop se suelen ver sometidos a una elevada presión.

Si bien en los últimos años algunas estrellas del K-pop han ganado casos que les han permitido romper contratos injustos, el experto no cree que la relación entre las dos partes haya cambiado fundamentalmente.

"Las estrellas del K-pop están más en control, en el sentido de que no están tan controladas [por otras personas]", asevera Schwartz. "Las cosas han cambiado, aunque no necesariamente diría que han mejorado".

Y el entusiasmo de los fans, amplificado por la extrema actividad en redes sociales en el país, puede ser a veces un arma de doble filo.

"Prestan atención a cada movimiento, comentan sobre sus peinados", explica Schwartz. "Es una locura cómo observan con lupa a estos tipos ".

Una vez que han debutado, las celebridades no solo se convierten en objeto de escrutinio de sus fans, sino de toda la sociedad. En Corea del Sur, ser una figura conlleva mantener los estándares más altos en la vida pública.

Conducir ebrio, por ejemplo, se considera uno de los peores delitos que un famoso puede cometer en el país y fácilmente puede acabar con la carrera de un artista.

La conocida actriz Kim Sae-ron, de 22 años, recibió una dura reacción del público surcoreano tras estrellar su automóvil cuando conducía con niveles de alcohol por encima de lo permitido.

La actriz surcoreana Kim Sae-ron.

"En comparación con otros países, Corea del Sur tiene un estándar moral muy estricto para las celebridades", asegura el crítico de cultura pop coreana Ha Jae-kun.

"Si una celebridad se comporta solo un poco diferente de lo que se percibe como 'decente', el público la ataca. Y es difícil para una estrella ignorar este tipo de agresión, debido a la alta presión social que proviene de un arraigado colectivismo" en la sociedad surcoreana.

El estigma

Para una celebridad, padecer problemas de salud mental podría ser una situación extremadamente difícil, señalan los expertos.

En una entrevista con el servicio coreano de la BBC en 2017, la estrella del rap Swings, a quien le han diagnosticado múltiples trastornos mentales, reveló la carga que puede suponer.

"Es como caminar desnudo", afirmó. "Dicen cosas como 'Pensaba que este tipo estaba enfermo, ¿cómo sube al escenario para actuar?'. Obviamente desconocen lo que te está pasando", declaró el rapero.

La industria es consciente de los efectos de la tensión a la que se someten las estrellas en su salud mental, y algunos ídolos del K-pop se han tomado largos descansos para recuperarse.

Jeongyeon, integrante de la banda femenina Twice, se ha tomado cuatro períodos de descanso desde 2020 por problemas de salud mental y una lesión en el cuello. Reapareció el mes pasado. Y el propio Moonbin también hizo una pausa en 2019 y 2020 citando razones de salud.

Moonbin en diciembre de 2021.

Además, varias agencias organizaron sesiones con terapeutas para aprendices y estrellas.

Naver, el mayor motor de búsqueda de Corea del Sur, cerró la sección de comentarios en sus noticias de entretenimiento en 2020 tras reconocer que el ambiente se había vuelto potencialmente tóxico.

Pero no muchos creen que pronto vayan a llegar cambios importantes.

"El K-pop es algo propio [de Corea del Sur] y a todos les gustaría mejorar las cosas para las celebridades. Pero ¿cómo hacerlo?", se pregunta Schwartz.

"Los súper fans están tan obsesionados con estos ídolos que se ha creado un círculo vicioso de observarlos con lupa para que rindan a un alto nivel".

Si tú o alguien de tu entorno se encuentra deprimido o en problemas, busca ayuda. Puedes encontrar aquí recursos de apoyo según tu región:

bbcmundo.com/buscaayuda

* Yuna Ku es reportera del Servicio Coreano de la BBC con sede en Seúl. Información adicional de Joel Guinto en Singapur.

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