Este miércoles se confirmaron los rumores: el derrotado candidato presidencial brasileño, Flávio Bolsonaro, huyó de su país y se trasladó a Estados Unidos, aterrizando junto a su familia en Miami.
Antes de que se diera cuenta de su llegada, el gobierno de Estados Unidos había informado que otorgaría visas para el hijo de Jair Bolsonaro y su familia.
La salida del país del aún senador se dio en momentos en que la justicia le había otorgado 24 horas para entregar sus pasaportes (tanto el personal como diplomático) por una orden de arraigo nacional en el marco de una investigación por corrupción en su contra.
Horas después de su llegada a suelo estadounidense, el líder del Partido Liberal brasileño publicó una carta en su cuenta de X, en la que aseguró que era el "verdadero presidente electo de Brasil".
En la misiva, Bolsonaro agradeció además a los presidentes Donald Trump y Javier Milei por haber ayudado en su salida del país.
La carta de Bolsonaro tras su derrota en las elecciones
De acuerdo al excandidato, el domingo se desarrolló un "fraude electoral" y manifestó que "las acciones ilegítimas e ilegales del exabogado de Lula permitieron que se materializara una imposibilidad matemática, lo que resultó en que Lula obtuviera más de 10 millones de votos de la primera a la segunda vuelta", haciendo referencia a la extensión horaria autorizada por el Tribunal Superior Electoral.
Por otra parte, acusó que "durante toda la campaña, hubo abuso de poder político, económico y uso indebido recursos públicos en favor de la reelección. Estos son hechos graves, expresamente prohibidos por la ley".
Además, Bolsonaro explicó que su intempestiva salida del país respondió a una "cacería de brujas".
"No era mi intención dejar mi patria, pero sé exactamente en qué va a terminar esto. Es el manual clásico de cualquier golpe de Estado. La persecución política que comenzó con mi padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y se extendió a miles de otros ciudadanos brasileños patriotas e incluso a ciudadanos estadounidenses, tiene un único objetivo: silenciar a cualquier persona que no esté de acuerdo con el régimen de excepción instaurado en Brasil, a través de una Corte Suprema copada por la organización criminal petista", sostuvo.
El excandidato recalcó que no existía ninguna orden de detención en su contra y que no iba a someter a su familia al proceso de ser "objeto de chantaje para proteger a los jueces corruptos de la Corte Suprema de un juicio político".
"Este es apenas el comienzo de nuestra lucha por la democracia, los derechos humanos y la libertad en Brasil. Quiero decirles, no solo a mis 60 millones de electores, sino al pueblo brasileño, que yo soy el líder y que los criminales que robaron las elecciones de Brasil forman parte de una organización criminal que instauró una tiranía. Ustedes anhelaban el cambio y yo no voy a abandonarlos; seré la voz y el liderazgo libre de nuestra nación", recalcó.
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