Para millones de personas con alergia a los perros, convivir con una mascota puede significar estornudos, congestión, picazón e incluso dificultades respiratorias. Y aunque existen razas conocidas como “hipoalergénicas”, según la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology, ninguna está completamente libre de los alérgenos que provocan estas reacciones.
La razón es que el problema no está únicamente en el pelo. Las alergias a los perros son provocadas por una respuesta del sistema inmunitario frente a determinadas proteínas presentes en la saliva, la caspa, la orina y otras secreciones del animal. Estas sustancias pueden quedar suspendidas en el ambiente o adherirse a distintas superficies, incluso cuando el perro pierde poco pelo.
Pero esta realidad podría estar a punto de cambiar. Un grupo de científicos utilizó edición genética para modificar una de las proteínas asociadas a las alergias, dando origen a una beagle que podría representar un nuevo camino para las personas que no pueden convivir con perros debido a estas reacciones.
Bailey, la beagle que cambió la vida de su propio creador
Matt Walker sabe de primera mano lo que significa tener alergia a los perros. Antes de Bailey, el genetista no podía acariciar a uno sin comenzar a estornudar. Ahora, en cambio, puede tener a la beagle sobre su regazo, jugar con ella y hasta darle cucharadas de mantequilla de maní.
Bailey es uno de los perros creados por Walker y su equipo mediante CRISPR, una técnica de edición genética que permitió modificar una proteína relacionada con las alergias. La beagle y su gemela, Alfie, fueron desarrolladas por la empresa de Walker, Kindred Companion Sciences.
Según sus creadores, la saliva y el pelo de Bailey ya no contienen una proteína clave que provoca reacciones alérgicas. Sus alergias no desaparecieron: lo que cambió fue una de las principales fuentes de exposición al alérgeno.
Para Walker, el resultado tiene además un significado personal. “La sensación ahora mismo es una especie de mezcla de alivio, asombro y gratitud de que haya funcionado”, comentó el genetista.
El caso abre una posibilidad que hasta ahora parecía mucho más difícil de alcanzar: que la expresión “perro hipoalergénico” deje de utilizarse solamente para describir animales que generan menos alérgenos y pueda, eventualmente, aplicarse a perros modificados para producir una cantidad significativamente menor de las proteínas que desencadenan la respuesta inmunitaria.
Sin embargo, Bailey todavía está lejos de convertirse en una alternativa disponible para cualquier persona alérgica. Walker asegura que, antes de que perros como ella o Alfie puedan estar disponibles para las personas, todavía quedan importantes interrogantes por resolver. Entre ellos están los posibles efectos de esta modificación a largo plazo en la salud de los animales y la posibilidad de convertir la técnica en una alternativa económicamente accesible.
La diferencia con las llamadas razas “hipoalergénicas” es clave. Mientras estas últimas presentan características que pueden reducir la exposición a ciertos alérgenos, la edición genética busca intervenir directamente sobre la proteína que desencadena la reacción alérgica.
Eso no significa que Bailey sea un perro completamente libre de alérgenos ni que las personas alérgicas puedan asumir que cualquier contacto con ella será seguro. El desarrollo apunta, más precisamente, a reducir uno de los componentes responsables de la respuesta alérgica.
La posibilidad también genera un debate que va más allá de la genética. Expertos en bioética advierten que, si en el futuro estos animales llegan a estar disponibles de forma amplia, podrían cambiar la forma en que las personas eligen a sus mascotas y afectar indirectamente a los perros que esperan ser adoptados en refugios y organizaciones de rescate.
Para el bioeticista Arthur Caplan, de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, el avance podría permitir que más personas alérgicas tengan mascotas, aunque también existe el riesgo de que aumente la preferencia por animales genéticamente modificados en desmedro de los perros que ya necesitan un hogar.