El primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, se juega este martes su reelección y un quinto mandato (cuarto consecutivo), tras convertirse el pasado julio en el jefe del gobierno más longevo en el cargo.

El hecho de que se reediten los comicios hace prever a los expertos una participación más baja que el 67,9% que se alcanzó en abril, lo que podría afectar a los resultados.

Están llamados a votar 6.395.396 israelíes, que acudirán a más de 11.000 urnas, cuando se cerrarán los centros y dará comienzo el recuento, que en la pasada cita se prolongó durante toda la noche y parte de la jornada siguiente.

Concurren 31 listas y se espera que los 120 escaños queden repartidos entre nueve o diez de ellas, con las dos más votadas obteniendo alrededor de una treintena de asientos, lo que obligará a pactos con varias formaciones.

Las encuestas de intención de voto no dan una clara mayoría suficiente para formar Ejecutivo a ninguno de los dos grandes bloques de partidos, el de derecha, extrema derecha y religiosos y el de centro e izquierda.

20.000 agentes de la policía, uniformados y de paisano, estarán destacados en los más 11.000 centros de voto que hay en el país y asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este.

Setenta estaciones de voto operaron anticipadamente para permitir votar a los miembros del Ejército que no podrán hacerlo hoy, y más de 650 fueron instaladas en bases militares, entre ellas, decenas que irán cambiando de lugar a puestos de control, entrenamiento y otros puntos.

Comicios en medio de acusaciones contra Netanyahu

Estos nuevos comicios se producen además a solo un mes de la comparecencia de Netanyahu ante la justicia por "corrupción", "abuso de confianza" y "malversación", cargos por los que aún no fue inculpado.

El primer ministro es sospechoso de haber intentado obtener una cobertura favorable del sitio de información Walla, a cambio de favores gubernamentales que podrían haberse materializado en cientos de millones de dólares para Bezeq, principal grupo de telecomunicaciones de Israel, cuyo presidente es propietario de Walla.

Una victoria electoral de Netanyahu podría permitir a sus aliados votar su inmunidad. Pero si es electo y después inculpado, Netanyahu se convertiría en el primer jefe de gobierno en ejercicio en tal situación en la historia de Israel.

Frente a "Bibi", como lo llaman los israelíes, el general Benny Gantz  se presenta con una propuesta más liberal en materia social pero con una imagen de halcón en las cuestiones de seguridad. Gantz podría apostar por una alianza de partidos laicos -de izquierda y árabes- frente al bloque de derecha de Netanyahu y sus aliados de los partidos judíos ultraconservadores.

"En pocas ocasiones se ven los electores ante dos opciones tan diferentes, solo dos caminos, y deben elegir cuál tomar", resumió Benny Gantz en una tribuna publicada el lunes en los principales periódicos.

Publicidad