El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se declaró el domingo "conmocionado" por la muerte de civiles en Venezuela en el marco del intento para ingresar ayuda humanitaria extranjera al país, y llamó a "hacer todo lo posible para evitar una mayor escalada".

Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del gobierno de Nicolás Maduro dejaron el sábado 285 heridos en Colombia (255 de ellos venezolanos) y dos muertos en el estado de Bolívar, limítrofe con Brasil.

Guterres "está siguiendo con creciente preocupación la escalada de tensiones en Venezuela y "le ha conmocionado y apenado la pérdida de vidas de civiles en el contexto de los acontecimientos de ayer", dijo su portavoz Stephane Dujarric en un comunicado.

"El secretario general pide que se evite la violencia a toda costa y que no se utilice fuerza letal en ninguna circunstancia", añadió.

El opositor Juan Guaidó, líder de la Asamblea Nacional venezolana y reconocido por Estados Unidos y medio centenar de países como presidente interino de Venezuela, intentaba hacer ingresar ayuda estadounidense y de otros países que le apoyan el sábado a Venezuela, pero los camiones con víveres y medicinas fueron bloqueados por las fuerzas de Maduro. Dos fueron quemados.

En medio de los choques, un centenar de militares y policías venezolanos desertaron y cruzaron la frontera hacia Colombia.

Maduro, apoyado por Rusia, rechaza la ayuda y asegura que ésta es el inicio de una acción militar para derrocarle, liderada por Estados Unidos.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, afirmó este domingo que los días de Maduro "están contados".

Aunque accedió a reunirse la semana pasada por separado con el canciller venezolano Jorge Arreaza y con Pompeo, Guterres resiste a las presiones para tomar partido y se limita a ofrecer sus buenos oficios para alcanzar una solución negociada a la crisis en Venezuela.

Tras reunirse con Guterres el viernes, el canciller venezolano celebró en la ONU una reunión con diplomáticos de unos 60 países que apoyan al gobierno de Maduro en Naciones Unidas, entre ellos China, Rusia, Corea del Norte, Irán, Siria, Cuba, Bolivia y Nicaragua.

Estos países crearon un grupo a instancias del gobierno de Maduro para defender los principios de la Carta de la ONU y rechazar toda injerencia extranjera en sus Estados.

"Creamos este grupo para frenar una guerra", dijo Arreaza a periodistas tras la reunión.

En el Consejo de Seguridad de la ONU aguardan discusión dos proyectos de resolución sobre Venezuela presentados a inicios de febrero, uno por Estados Unidos y otro por Rusia. Ninguno de los dos miembros permanentes del Consejo ha convocado aún a votación.

Venezuela atraviesa la peor crisis de su historia moderna, con una aguda hiperinflación y escasez de alimentos y medicamentos. Unos 2,7 millones de venezolanos han emigrado desde 2015, según la ONU.

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