La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) ha vuelto a estar en tela de juicio, luego de la masacre en Las Vegas, donde Stephen Paddock mató a 58 personas antes de quitarse la vida.

Se le responsabiliza del lobby que ha impedido restricciones a la venta de armas en un país muy golpeado en el último tiempo por ataques de este tipo.

Ahora parece dispuesta a ceder un poco. Solo un poco.

El New York Times informa que la NRA ha decidido apoyar mayores restricciones a los dispositivos que permitan convertir el poder de fuego de un rifle en el de una metralleta, conocidos como “bump stock”.

Estos mecanismos se añaden al arma, que así pasa a funcionar como una automática y puede disparar ráfagas de cientos de balas por minuto.

"Los dispositivos diseñados para permitir que los rifles semiautomáticos funcionen como rifles totalmente automáticos deben estar sujetos a regulaciones adicionales", manifestó el NRA este jueves.

Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos ha dicho que los “bump stock” no violan ninguna ley.

“La autoridad debe revisar de inmediato si estos dispositivos están de acuerdo a la ley”, agregó el NRA.

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