La estatua de Cecil Rhodes en la Universidad de Oxford se ha convertido en la manzana de la discordia.

Numerosos activistas están haciendo campaña para que una estatua de Cecil Rhodes sea retirada de la Universidad de Oxford, en Inglaterra.

El movimiento es parte de una iniciativa más amplia para deshacerse de monumentos a figuras que ahora son extremadamente controvertidas.

El problema con las estatuas es que la piedra o el bronce están destinados a durar para siempre, mientras que la reputación de las personalidades que representan se desmorona con mucha más facilidad.

Cecil Rhodes es un ejemplo clásico.

Durante 2015, el movimiento #RhodesMustFall (#Rhodesdebecaer) logró que la estatua del imperialista y magnate de diamantes fuera retirada de la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

Supremacista blanco

Rhodes creía que los ingleses eran una "raza superior" y jugó un papel decisivo en la incautación de grandes extensiones de tierra africana.

También respaldó una aventura bélica que desencadenó una guerra.

Pero el movimiento en contra de su estatua tiene objetivos más amplios: protestar contra la continuidad de la educación dominada por los académicos blancos y la falta de cambio general en la actual Sudáfrica.
"Él simboliza la antigua representación colonial de este país: la supremacía, el racismo, la misoginia", opinó el representante estudiantil Ramabina Mahapa.

"La estatua representa lo que está mal de la sociedad". dijo.

Por su parte, el activista radical Julius Malema consideró: "Es a través del colapso de estos tipos de símbolos que la minoría blanca comenzará a apreciar que no tiene nada de superior".

El movimiento se extendió a otras universidades en Sudáfrica y ahora ha llegado a Oxford, donde el Oriel College está bajo presión para eliminar una estatua que se erigió en agradecimiento a la gran contribución financiera de Rhodes.

#Rhodesmustfall es un movimiento que busca eliminar las estatuas del político y empresario del siglo XIX.

"También tomo en cuenta el hecho de que si nos fijamos, muchas de las personas que se celebran en las estatuas han sido responsables de muertes y destrucción", dice Dresser. "¿Empezamos a derribarlas?"

Puede que la gente no quiera seguir el ejemplo de los cristianos medievales que alegremente fundieron estatuas ecuestres de bronce de los emperadores romanos paganos y reutilizaron el metal.
La única de esas estatuas que perduró -la de Marco Aurelio- se salvó del horno sólo porque se pensó erróneamente que representaba al emperador cristiano Constantino.

Dresser sugiere que hay otra forma de lidiar con estatuas más recientes. Por ejemplo, en el caso del empresario del siglo XVII Edward Colston en Bristol, Inglaterra, la placa actual sobre su estatua podría ser sustituida por una que aclare que estuvo involucrado en el tráfico de esclavos.

De este modo se puede iniciar un debate. "Es mejor en general mantener las estatuas, pero recontextualizarlas."

El legado de Cecil Rhodes es objeto de intenso debate.

¿Quién era Cecil Rhodes?

Imperialista, empresario y político que jugó un papel dominante en el sur de África a finales del siglo XIX. Lideró la anexión de grandes extensiones de tierra.

Hijo de un vicario, nació en Hertfordshire, Inglaterra, en 1853. Llegó a África a la edad de 17 años, cultivó algodón con su hermano en Natal, luego se dedicó a la extracción de diamantes. Fue fundador de De Beers, la compañía que hasta hace poco controlaba el comercio mundial de esas piedras preciosas.

El legado de Rodhes sigue financiando becas que llevan su nombre, lo que permite a los jóvenes extranjeros estudiar en la Universidad de Oxford. El más famoso de estos beneficiarios fue, probablemente, Bill Clinton.

Polémico incluso en su propia época, Rodhes respaldó la desastrosa incursión de Jameson de 1895, en la que una pequeña fuerza británica trató de derrocar a la República de Transvaal (actualmente parte de Sudáfrica), rica en oro, lo que provocó la Segunda Guerra Boer, en la que murieron decenas de miles de personas.

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