Inicialmente no pensé mucho en eso.

"Queremos democracia, no queremos guerra", indicó Lila Stylianou, una profesora de música mientras conversábamos en el área portuaria del Pireo, en Atenas.

La gente toma sus cafés a lo largo de Marina Zea mientras el sol se oculta, otros comen helado y algunos prefieren una cerveza.

Esta comunidad no se ve cómo una población que teme el desencadenamiento de un conflicto inminente.
"Listos para la hambruna"

Esta semana, el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, continuó con su "lucha" por asegurar un acuerdo para un rescate financiero que beneficie a su país.

La policía militar británica organiza una fila para obtener alimentos en Grecia en 1945. Los griegos tuvieron que hacer colas durante y después de la invasión nazi.

En estos días, he escuchado de casi todas las personas con las que he conversado referencias a la guerra.

"Estamos listos para la hambruna. No estamos listos para la guerra", indicó Flora, una mujer de 66 años que trabaja en una farmacia en el Pireo y quien me contó que hay escasez de medicinas.

Mientras tanto en el suburbio adinerado de Kifissia, en el norte de Atenas, me reuní con una libanesa que abandonó su conflictivo país y se radicó en Grecia.

"Dejas tu país para alejarte de la guerra y terminas aquí", me dijo con tono de queja.

"Es como una guerra sin bombardeos", añade.

La gente dice que no está durmiendo bien. Siguen por radio y televisión la última información sobre la crisis.
Todos los días hacen filas para retirar sólo 60 euros, unos US$66, en efectivo.

"Al borde"

La Comisión Europea ha planteado la posibilidad de ofrecer ayuda humanitaria para Grecia si no se llega a un acuerdo, algo que está usualmente reservado a zonas de guerra.

Stathis Gourgouris, un escritor y filósofo, indicó que no es una exageración comparar la vida en Grecia a una "guerra sin bombas".

La mayoría de las filas en Grecia es para sacar dinero de los cajeros.

"Los acontecimientos se están desarrollando a una velocidad extraordinaria", señaló. "Todo el mundo está al límite".
Gourgouris apunta a la rápida caída de la riqueza en el país en los últimos cinco años.

Antes de que el país recibiera un rescate en abril de 2010, el desempleo era del 11,8%. Ahora es de más de 25%.
Este "fenómeno de empobrecimiento relámpago" se asemeja más a las condiciones de un conflicto, indicó Gourgouris.

Por supuesto, nadie aquí o en Europa ve la situación en esos términos.

"No todo el mundo usa metáforas de guerra en estos días. Yo no las uso", dijo Efi Avdela.

Pero la noción de guerra todavía permea muchas conversaciones.

Traumas

En la región de los alrededores de Markopolou, en el este de Attica, me encontré con el vinicultor Vassilis Papagiannakos.

Su posición frente a la deuda griega ha hecho que algunas personas critiquen duramente a la canciller alemana, Angela Merkel.

Junto a él, recorrí varias hectáreas de árboles de olivos, vids y pistachos.

Hasta ahora no he visto ningún signo de escasez de alimentos.

Pero Papagiannokos se estremeció cuando le comenté que en el peor de los casos, esta región tenía bastantes productos frescos para todos. La sola idea le pareció "una pesadilla".

De hecho, le recuerda lo que su padre le había contado sobre la Segunda Guerra Mundial, cuando Grecia, ocupada por los nazis, sufrió de una hambruna colectiva.

Entonces, ver rostros y cuerpos demacrados era una constante en las calles de Atenas.

Los recuerdos de la guerra se perciben incómodamente cercanos en Grecia y parecieran estar afectando las respuestas de la gente a la crisis económica.

"Los recuerdos de la ocupación son muy fuertes", señaló Gourgouris.

El Fondo Monetario Internacional también ha sido duramente criticado en Grecia.

"Hay personas que vivieron esa experiencia y hay otras cuyos padres y abuelos les han contado como fue", agregó.

"Fue un periodo horrible y la guerra civil que se desencadenó después fue un acontecimiento muy traumático".

La antropóloga Neni Panourgia explicó que Grecia nunca tuvo un "periodo de postguerra". Tras el final de la Primera Guerra Mundial, Grecia sufrió una sangrienta guerra civil y una dictadura militar antes de unirse a la Unión Europea en 1981.

"Los años de una vida normal antes de la Unión Europea fueron pocos", indicó Panourgia.

Desde que asumió el poder en enero de 2014, el gobierno de izquierda ha hecho muchas referencias a los días más oscuros del país.

El primer acto oficial de Tsipras como primer ministro fue una visita a un monumento que honra a los comunistas griegos que fueron ejecutados por las fuerzas nazis de ocupación en 1944.

"Guerra económica"

Para un hombre cuya vida política comenzó como un comunista, la visita estuvo cargada de simbolismo, en parte porque la mayor parte de la deuda, Grecia la contrajo con Alemania y porque Grecia sigue buscando reparaciones por la ocupación nazi.

"Los alemanes quieren controlar toda Europa", me dijo el dueño de una cafetería. "Es una guerra económica".

La larga historia entre Grecia y Alemania ha hecho que algunas personas, en ambos países, reaccionen al estancamiento fiscal en "términos culturales", indicó Gourgouris.

Panourgia considera que Alemania es vista por muchos griegos como un obstáculo para los intereses del país en las negociaciones de la deuda.

"Mientras italianos, franceses, belgas y el Fondo Monetario Internacional hablan de estar dispuestos a aceptar aliviar hasta cierto punto la deuda, los alemanes son vistos como un impedimento", aseguró.

El exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis dijo el mes pasado que los acreedores internacionales de Grecia habían transformado las negociaciones "en una guerra".

Las conversaciones de Tsipras con el presidente ruso, Vladimir Putin, han encendido las alarmas en algunos griegos.

Independientemente de si se trata de una táctica de cara a las negociaciones o de si es una opción sólida, los diálogos entre Tsipras y Putin han puesto la crisis de la deuda griega en el mapa geopolítico.

"Grecia siempre ha sido un país muy pequeño con poco poder pero con una importancia extraordinaria por su ubicación geopolítica, entre Europa y el Medio Oriente", asegura Gourgouris.

El acercamiento entre Tsipras y Putin ha preocupado a algunas personas en Grecia.

Y la gente es muy consciente de esto.

Cuando le pregunté a Flora, en la farmacia del Pireo, si realmente creía que Grecia podría ser atacada, me respondió: "Pienso que esto terminará en guerra por la ubicación de Grecia".

Otros griegos se preguntan cómo la crisis de inmigrantes que atraviesan el Mediterráneo para llegar a Europa y el crecimiento de la militancia islámica en el Medio Oriente podría afectar a un país en crisis.

Pero la mayoría de las personas con las que he hablado no creen que una guerra se vaya a desatar.

La idea de una "guerra sin bombas" es simplemente una metáfora útil para aquellas personas que se niegan a permitir que su frustración sea ignorada.

Ellos aseguran que el actual estancamiento en torno a la deuda es la última crisis en una historia llena de baches.

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