Tras recorrer más de 7.500 kilómetros, una nube de polvo y arena del Sahara está llegando al continente americano.

Afectará a una parte del Mar Caribe y Centroamérica, a excepción de Panamá.

"Es un fenómeno poco frecuente que depende de las tormentas que se produzcan en el continente africano, sobre todo en el desierto del Sahara, que en este momento están muy activas", dijo a BBC Mundo Will Ochoa, pronosticador del tiempo del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) de la Comisión Permanente de Contingencias de Honduras (Copeco).

Explicó que tras llegar este viernes, la nube se mantendrá en la zona aproximadamente hasta el miércoles de la semana próxima cuándo empezará a reducir su volumen.

"La nube trae fundamentalmente partículas de arena microscópica acarreadas por los vientos alisios, que en estos momentos están bastante acelerados con las altas presiones que tenemos aquí, al norte de República Dominicana, está en toda Centroamérica", señaló.

El fenómeno puede observarse en imágenes satelitales como un manto tenue que cubre la zona donde se ubica la nube.

El experto advirtió que, desde el punto de vista meteorológico, la nube reduce la probabilidad de que ocurran tormentas eléctricas y lluvias fuertes.

Durante el tránsito de la nube de polvo, los amaneceres y atardeceres en los países afectados por ella podrían verse en tonos rojizos.

Alerta sanitaria

Ante la llegada del polvo sahariano, las autoridades hondureñas advirtieron que existen algunos riesgos para la salud de las personas.

Este mapa de la NASA, del 19 de junio, muestra la actividad de las micropartículas de polvo.

"Estudios científicos han demostrado que en la cuenca del Caribe, el 30% de las bacterias aisladas del polvo, presente en el aire, son patógenos conocidos capaces de transmitir infecciones a plantas, animales o personas", señaló en un comunicado Copeco.

"Otros estudios demuestran que los episodios del polvo se correlacionan con la ocurrencia de mareas rojas toxicas junto a la costa de Florida", agregó.

La Organización Panamericana de la Salud emitió una serie de recomendaciones para el cuidado de la salud ante el polvo del desierto del Sahara.

Entre estas se incluye el uso de mascarillas por parte de las personas con enfermedades respiratorias crónicas, adultos mayores, mujeres embarazadas y niños; así como cubrir las fuentes de agua como pozos, recipientes o estanques de almacenamiento para evitar su contaminación.

Además, se recomienda el uso de equipos de protección personal apropiados como gafas y, en caso de sentir molestias en los ojos, lavarse con agua abundante, preferiblemente potable o hervida.

El largo viaje de las arenas del Sahara hasta el continente americano, sin embargo, también trae algunas consecuencias positivas: según un estudio publicado por la NASA en 2015, entre los elementos arrastrados por los vientos desde África se incluye una cantidad de fósforo, considerado como un nutriente esencial para el crecimiento de la selva amazónica.

Publicidad