Una investigación liderada por la Fiscalía, la PDI, Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos, permitió desarticular a una de las mayores bandas dedicadas al robo y exportación ilegal de cobre en el país, un negocio que habría generado cerca de $860 mil millones de pesos en ganancias ilícitas.
La operación denominada “Alto Voltaje” se desplegó en siete regiones del país y contempló decenas de allanamientos y la detención de 25 imputados vinculados a la organización.
Según lo revelado por Reportajes T13, el grupo delictual estaba compuesto por dos familias. Una de ellas sustraía cobre desde empresas de telecomunicaciones y energía en el sur del país. Según la investigación, posteriormente el material era trasladado por distintas regiones hasta llegar a puertos del norte, desde donde era exportado al extranjero.
Cuáles eran los dos clanes entre los que intervino el hermano de Helhue Sukni
La investigación identificó la existencia de los dos grandes clanes que operaban de forma coordinada dentro de la red. Por un lado está el clan del sur, liderado por la familia González Almonacid, que habría organizado la recolección del cobre robado en distintas zonas del sur del país, estableciendo contactos con personas de empresas de telecomunicaciones.
En esta estructura, Sadrach y Felipe González Almonacid son identificados como los principales responsables, junto a Mauricio Hoffman, considerado su mano derecha y encargado de la coordinación en la zona sur de la red. Este último es además primo del periodista Mauricio Hoffman, con quien comparte nombre.
Según los antecedentes de la causa, esta estructura contaba con coordinación logística para mover grandes volúmenes de cobre hacia bodegas intermedias y centros de acopio, desde donde luego era redistribuido.
En el otro extremo del país operaba el clan del norte, identificado como la familia Varas Quezada, encargada de la exportación del material hacia el extranjero, principalmente a mercados asiáticos mediante sociedades de papel y operaciones de comercio exterior.
Entre ambos clanes operaba un actor clave: Abdel Karim Sukni, identificado como el intermediario que conectaba la fase de acopio con la exportación.
El imputado es además hermano de la abogada Helhue Sukni, y de acuerdo con la investigación, su función habría sido articular la salida del cobre robado desde el territorio nacional hacia contenedores destinados a Asia, cumpliendo un rol clave.
Para dar apariencia de legalidad, la banda utilizaba empresas fachada, facturas falsas y documentación tributaria alterada, logrando incluso acceder al IVA exportador, con devoluciones que superaron los $58 mil millones.