Este viernes, el Comité Noruego entregó el Premio Nobel de la Paz a la jueza sudafricana Navanethem "Navi" Pillay, histórica defensora del derecho internacional y los derechos humanos.

Navi Pillay, de 85 años, ejerce como jueza (ad hoc) en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), específicamente en el caso en el que el país asiático Birmania está acusado de genocidio.

Desde el Comité Noruego destacaron que "la galardonada de este año ha sido fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos judicialmente".

Sin embargo, uno de los momentos que más llamó la atención fue cuando la premiada hizo referencia al presidente estadounidense. "Si aplauden un poco más fuerte, quizás comparta el premio con (Donald) Trump", bromeó al enterarse de su triunfo.

Cabe recordar que el año pasado, Trump manifestó sus ganas de recibir el galardón que recibió María Corina Machado. Ante esto, la líder opositora le entregó su medalla de oro al mandatario estadounidense.

¿Quién es la nueva Nobel de la Paz?

La presidenta de la Corte Penal Internacional (CPI), Tomoko Akane, destacó el triunfo de la exjueza titular de la CPI y señaló que "en un momento de grandes desafíos para el orden jurídico internacional y el Estado de derecho, este reconocimiento reviste una importancia especial".

Además de su paso por la CPI, Navi Pillay fue alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda.

La jurista sudafricana alcanzó notoriedad mundial por sus contundentes denuncias de la represión ejercida por varios gobiernos contra movimientos de protesta en el mundo árabe, especialmente en Libia y Siria.

Entre 2021 y 2025 presidió una comisión de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para examinar las causas profundas del conflicto israelí-palestino.

El panel, que no habla en nombre de Naciones Unidas y fue duramente criticado por Israel, concluyó que en Gaza se estaba produciendo un genocidio desde el inicio de la guerra desencadenada por el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023.

"La responsabilidad recae en el Estado de Israel", declaró Pillay a la AFP en 2025.

La polémica por el triunfo de Navi Pillay 

La premio Nobel de la Paz advirtió que "vivimos en una época donde el derecho internacional y los derechos humanos son blanco de ataques políticos. Esta degradación es particularmente visible en los ataques contra la Corte Penal Internacional".

Justamente este año, la CPI ha sido fuertemente cuestionada por Estados Unidos e incluso instaron a sus países aliados a abandonar la corte.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel criticó el viernes la concesión del Premio Nobel de la Paz a la jurista Navi Pillay, afirmando que legitimaba el "odio contra Israel" y que el propagandista nazi Joseph Goebbels debía estar "aplaudiendo desde el infierno".

De hecho, el primer ministro Benjamín Netanyahu se pronunció al respecto y acusó a Navi Pillay de ser una persona "sectaria" que "diaboliza a los judíos".

A horas del triunfo de la exjueza, Estados Unidos emitió sanciones contra la Corte Penal Internacional y prometió paralizar las actividades del tribunal. 

El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Washington prohibiría las transacciones con la CPI, a la que calificó de "deshonesta", en una escalada de la campaña de Donald Trump contra ese tribunal con sede en La Haya.

"O la CPI pone fin a sus amenazas, o nosotros pondremos fin a la CPI", declaró Rubio en un comunicado.

La corte rechazó este viernes las sanciones impuestas por Estados Unidos y afirmó que "la historia juzgará este momento".

Las sanciones constituyen "un ataque contra el Estado de derecho y contra los propios fundamentos del orden jurídico internacional, al cuestionar el principio fundamental de que nadie está por encima de la ley", declaró la CPI en un comunicado.

EE.UU. no hizo mención ni a Navi Pillay ni al Premio Nobel de la Paz , pero enfatizaron que las sanciones eran necesarias para proteger al personal de seguridad y a los funcionarios electos de ser procesados por un tribunal al que el país norteamericano nunca se ha unido.

"El presidente Trump nunca permitirá que la Corte Penal Internacional procese a estadounidenses", dijo Rubio, y agregó que las medidas cortarían los recursos del tribunal y paralizarían "su capacidad de funcionar".

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