AFP

Del otro lado del cordón de seguridad, la pompa y la política del G20, el primer ministro de la India, Narendra Modi, lideró el jueves por la tarde un encuentro de "yoga por la paz" en la capital argentina, al que asistieron unas 4.000 personas.

Dentro del enorme salón de un predio de exposiciones de Buenos Aires el ruido de la hora pico fue imperceptible. Los miles de yoguis sentados en colchonetas solo rompieron el silencio después de una sesión de movimientos de relajación, para corear los mantras que acompañaron 70 músicos y para alentar al mandatario indio.

"He llegado a Buenos Aires hace muy poco en un viaje de más de 24 horas, sin embargo, gracias a su entusiasmo y afición sentí como si todavía estuviera en India", dijo a la multitud el mandatario que se ha convertido en un referente yogui.

Frente a la multitud, no sólo se refirió a los beneficios de esta disciplina de origen indio, sino que también aludió a cuestiones terrenales. "El debate sobre los asuntos que se abordarán en la cumbre, como la economía global, el desarrollo sostenible, el cambio climático, los delincuentes económicos fugitivos, no solo beneficiarán a la India y a la Argentina sino a todo el mundo", dijo Modi.

Además, sobre la relación bilateral entre India y Argentina, abogó por la profundización de los lazos: "Existe un enorme potencial para ampliar la cooperación bilateral entre nuestros países. Podemos beneficiarnos de manera mutua en los sectores de comercio, farmaceútico, petróleo, tecnologías de la información y el espacio", indicó, y pidió a los presentes que actúen como puente para acercar a los dos países.

Beatríz Goyoaga, coordinadora internacional de la fundación organizadora El Arte de Vivir, destacó que al participar en un evento masivo, Modi da el mensaje a los demás líderes de que "debemos cuidar un poco el contexto mente, cuerpo y entorno, y no solamente a la política económica".

Saludo al sol 

Entre los que hicieron el saludo al sol ante la mirada del primer ministro estaba Silvana Alberto, una astróloga de 59 años. "Debemos ser el cambio que queremos ver", la frase de Gandhi en su camiseta, es el motivo por el cual se acercó a dar su testimonio por la paz, según explicó. 

"Que todos estemos aquí es una manera de anclar esta energía de paz en este lugar, donde tanto nos hace falta, porque es la masa la que hace que esta energía tome fuerza", dijo a la AFP.

También Sadeva Dharmanath, de 37 años, maestro de una escuela de yoga, se acercó al lugar, con un grupo de alumnos.

"Modi ayuda a que el yoga se institucionalice en el mundo, y los que lo practicamos estamos agradecidos. El hecho de que este evento se haya podido hacer pese al G20 significa que hay una aceptación de esta disciplina", dijo Dharmanath, convencido de que hace falta más yoga para que el fortalecimiento del cuerpo y la mente de las personas conduzca a un mundo más pacífico.

El encuentro, que se extendió cerca de tres horas, incluyó bailes típicos, música y un cierre de meditación.

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