El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró el jueves (13.04.2023) que su país está "de vuelta" a la escena internacional, en el inicio de un viaje a China para hablar del conflicto en Ucrania y de inversiones. El dirigente izquierdista, que llegó el miércoles de noche a Shanghái, se encontrará el viernes con su homólogo Xi Jinping en Pekín para intentar formar un grupo de países mediadores en el conflicto que asola a Ucrania.

 "La época en que Brasil estaba ausente de las grandes decisiones mundiales ya es cosa del pasado. Estamos de vuelta en la escena internacional después de una ausencia inexplicable", dijo en su primer acto oficial. Lula participó el jueves en Shanghái en la toma de posesión de la exmandataria brasileña Dilma Rousseff (2011-2016) como presidenta del banco de los BRICS, el grupo de grandes países emergentes que reúne a Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica.

Desde su regreso al poder el 1 de enero, el líder izquierdista quiere volver a colocar a Brasil "en la nueva geopolítica mundial" y dejar atrás el aislacionismo de su predecesor, el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Fortaleciendo las relaciones económicas

Finalmente, el dirigente brasileño llegó a Shanghái acompañado por su esposa Rosangela "Janja" da Silva y fue recibido en el aeropuerto por el viceministro chino de Exteriores, Xie Feng. Lula encabeza una delegación que incluye a unos 40 representantes políticos, entre ellos nueve ministros, gobernadores de estados y diputados, y un nutrido grupo de empresarios.

Es la cuarta visita oficial a China para Lula, que inició en enero su tercer mandato como presidente, después de los dos que desempeñó de 2003 a 2010. Desde su primer mandato, las relaciones entre China y Brasil experimentaron un fuerte impulso. Tras la primera visita de Lula en 2004, el volumen de comercio entre ambas economías creció 21 veces, según Planalto.

En 2022, el gigante asiático importó por valor de más de 89.700 millones de dólares, especialmente soja y minerales, y exportó por un monto de 60.700 millones, de acuerdo con las cifras de la presidencia brasileña. "Vamos a consolidar nuestra relación con China. Voy a invitar a Xi Jinping a Brasil para una reunión bilateral, para mostrarle los proyectos para los que nos interesan inversiones chinas", dijo Lula antes de viajar. Los dos países tienen en común el hecho de no haber impuesto sanciones a Rusia, y esperan desempeñar un papel de mediadores.

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