Una madre gestante subrogada que se niega a abortar al bebé que lleva en su vientre, a pesar de los deseos de los padres biológicos, logró una primera victoria legal en el caso, apenas unas semanas antes de la fecha prevista para el parto.
McKenna West, una enfermera de Alaska, tiene programado dar a luz el próximo 2 de septiembre; sin embargo, durante el embarazo, al bebé se le diagnosticó una afección cardíaca grave pero tratable: el síndrome de hipoplasia del corazón izquierdo (SHCI).
Los padres, Nausheen Gilkar y Omar Ahmed (residentes en California), instaron a West a abortar; no obstante, ella viajó a Texas, donde será reconocida legalmente como la madre que da a luz, conforme a la legislación de ese estado.
El fiscal general de Texas, Ken Paxton, presentó una solicitud instando a los médicos a brindar al bebé atención "para salvarle la vida" al nacer y a impedir que sea trasladado fuera del estado.
Un tribunal aprobó la solicitud este martes; la orden establece: "Tras el nacimiento con vida del niño, se le deberá proporcionar la atención médica indicada para estabilizarlo y mantener sus funciones vitales, a la espera de una nueva orden de este Tribunal. Ninguna persona podrá negar dicha atención, ordenar que se niegue, ni obstaculizarla o retrasarla".
"Tras el nacimiento con vida del niño y a la espera de una nueva orden de este Tribunal, ninguna persona podrá: sacar al niño del [hospital donde recibe tratamiento] [ni] sacar al niño del estado de Texas", se indicó.
El diagnóstico del bebé que está por nacer
El bebé que lleva en su vientre West le diagnosticaron la afección en abril; fue un diagnóstico totalmente inesperado. "Estaba de 20 semanas", declaró la mujer a Live Action News. "[Los padres del bebé] estaban hablando por FaceTime después de la ecografía. El médico entró y nos dijo que había un problema grave en el corazón del bebé. No había flujo sanguíneo a través del lado izquierdo del corazón", contó al citado medio.
"Fue algo totalmente inesperado. Todo había ido de maravilla. No había habido señales de que algo fuera mal. Todas las pruebas genéticas habían salido normales", dijo.
Sin embargo, el contrato de gestación subrogada incluía una cláusula que permitía la interrupción del embarazo en caso de detectarse alguna "anomalía", y ella temía que los padres biológicos del bebé optaran por abortar.
"Estaba bastante convencida de que elegirían interrumpir el embarazo, y ¿cómo iba a poder vivir conmigo misma tras pasar por algo así?", comentó.
West, madre soltera de dos hijos, se negó a abortar en Alaska y está siendo demandada por Gilkar y Ahmed. La pareja quiere que ella se someta a la interrupción del embarazo en California, el estado donde residen.
Sin embargo, West solo está dispuesta a viajar a California si los padres biológicos del bebé permiten que este reciba tratamiento, según la demanda consultada por Live Action News.
Está previsto que Ahmed y Gilkar comparezcan ante un tribunal del condado de Dallas el próximo 25 de agosto.