AFP

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció este sábado que su gobierno es víctima de una "arremetida imperialista" y una "guerra económica" que busca derrocarlo, al encabezar la Cumbre de Países No Alineados (NOAL), en momentos en que su país está sumido en una profunda crisis.

Venezuela enfrenta "una arremetida con métodos de guerra no convencionales (...) en forma de guerra económica", que "hemos detenido y que vamos a derrotar más temprano que tarde", manifestó Maduro, en su discurso de inauguración.

El presidente socialista aseguró que esa guerra es parte de "una arremetida imperialista para tratar de socavar los avances y los logros de la revolución bolivariana" que fundó el fallecido líder Hugo Chávez (1999-2013) y que alcanza a toda América Latina, para imponer a las "oligarquías" tradicionales.

Maduro acusa a la oposición venezolana de planear un golpe de Estado con apoyo de Estados Unidos, mientras que ésta asegura que el mandatario se aferra al poder con los militares y el control de los órganos de justicia y electoral.

La coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) está en una ofensiva por lograr un referendo revocatorio este año, que según la firma privada Datanálisis es apoyado por ocho de cada diez venezolanos.

Abrumado por la crisis política y económica, Maduro busca un respiro en la XVII Cumbre del NOAL, que se celebra durante dos días en la ciudad de Porlamar, en la caribeña Isla Margarita, adonde asisten los mandatarios de Irán, Zimbabue, Cuba, Ecuador, Bolivia, El Salvador, la Autoridad Palestina.

Maduro recibió del presidente iraní Hasan Rohani la presidencia por tres años de este bloque que reúne a 120 países y busca reinventarse en un mundo post-Guerra Fría, en cuyo apogeo nació hace más de medio siglo frente a la bipolaridad de Estados Unidos y Rusia.

 Revés internacional 

El presidente socialista venezolano enfrenta un enorme descontento popular por la altísima inflación y la escasez de productos básicos, que provocan largas filas en los supermercados para conseguir alimentos a precios subsidiados. 

No obstante, también ha perdido la influencia internacional que tenía su mentor Hugo Chávez, ante el desplome de los precios del petróleo y el retroceso de la izquierda en la región.

Miembro de la OPEP, el país con las mayores reservas petroleras del mundo buscará respaldo a su campaña para congelar la producción global del crudo, en un intento por estabilizar los precios del llamado oro negro, del que depende el 96% de sus divisas.

"Están los países del Golfo Pérsico, está Irán, está Venezuela, Ecuador. Obviamente vamos a usar la reunión para seguir construyendo un consenso" de cara a una reunión de la OPEP a fines de septiembre en Argel, declaró el ministro del Petróleo, Eulogio del Pino.

La oposición asegura que Maduro busca con la reunión de los NOAL "lavarse la cara" y simular que no está aislado internacionalmente, al referirse al revés internacional que sufrió el gobierno de Maduro en vísperas de la Cumbre. 

Los cuatro países fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) anunciaron que asumirán de forma colegiada la presidencia semestral del bloque que le correspondía a Venezuela.

Para mantenerse en el Mercosur, Venezuela debe cumplir con compromisos económicos, comerciales y de derechos humanos, aunque el bloque no tiene la "intención" de expulsarlo, aseguró la canciller argentina Susana Malcorra.

"Es un golpe político muy fuerte para Venezuela", dijo a la AFP la analista Raquel Gamus, quien consideró además la Cumbre "de poca significación". "Al país eso no le reporta ningún tipo de beneficios, sólo gastos", agregó.

La Isla Margarita, llamada "Perla del Caribe", ha sufrido un fuerte deterioro por la crisis. Pero estos días sus calles fueron arregladas, el agua no falta, los hoteles se llenaron y desaparecieron las filas en los supermercados.

Escenario de protestas contra el gobierno recientemente, en Margarita fueron detenidas decenas de personas hace dos semanas luego de que un grupo de vecinos protestó contra Maduro con un cacerolazo cuando caminaba por el barrio de Villa Rosa.

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En prevención de disturbios y para resguardar la seguridad de las delegaciones, unos 14.000 policías y militares vigilan esta semana la isla, los vuelos privados fueron prohibidos y a los aviones comerciales se les siguió un estricto control de pasajeros.

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