Miles de mujeres marcharon este jueves en Washington, a casi un año del primer aniversario del movimiento #MeToo y en momentos en que en Estados Unidos se vislumbra como una posibilidad cierta que el juez Brett Kavanaugh asuma en el Tribunal Supremo, a pesar de que sobre él pesan denuncias de tres mujeres que lo acusan de abuso sexual.

Entonando mensajes en defensa de las víctimas de abusos y consignas en contra del magistrado, las manifestantes –convocadas por la organización Marcha de Mujeres– llegaron a la sede del alto tribunal en la capital estadounidense para dejar claro que "Kavanaugh no es bienvenido" y que "las mujeres deben ser escuchadas". Entre las mujeres presentes se encontraban figuras del espectáculo.

Las actrices Amy Schumer y Emily Ratajkowski, por ejemplo, fueron arrestadas cuando intentaron ingresar al edificio del Senado. "Hoy fuimos arrestadas por protestar contra la nominación a la Corte Suprema de Brett Kavanaugh, un hombre acusado por varias mujeres de abuso sexual. Los hombres que hieren a mujeres no pueden ocupar ya posiciones de poder", tuiteó Ratajkowski junto con una foto suya protestando.

Actitud agresiva

Según los últimos reportes, al menos 300 personas fueron detenidas por las fuerzas de seguridad. Mientras, en el edificio del Senado se debatían los resultados de la investigación del FBI sobre Kavanaugh. Los demócratas consideraron que la pesquisa no fue lo suficientemente prolija, pues las acusadoras ni siquiera fueron entrevistadas por los investigadores.

Por su parte, Kavanaugh escribió una carta al diario The Wall Street Journal, donde reconoció que su comportamiento durante la audiencia a la que fue citado en el Comité de Justicia del Senado no fue el adecuado. "Estaba muy conmovido el pasado jueves, más de lo que nunca antes lo había estado”, aseguró.

Más allá de las acusaciones de abuso sexual en sí, la declaración de Kavanaugh ante los parlamentarios desató un enorme debate en EE.UU. sobre su aptitud para formar parte del tribunal de mayor rango del país, dada la agresividad con la que respondió a las preguntas de los senadores demócratas.

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