El ministro español de Transportes, Óscar Puente, anunció este martes la dimisión a su cargo casi una semana después de la tragedia ferroviaria en la que perdieron la vida al menos 69 personas y que supuso el segundo accidente grave en las vías españolas este año.

"Quiero hacerles partícipes de que no solo renuncio a mi cargo como ministro de Transportes, sino que también renuncio a formar parte de las listas electorales" para los comicios del 29 de noviembre, expuso Puente en la parte final de una larga comparecencia ante la diputación permanente del Congreso de los Diputados.

El ministro, del que la oposición demandaba reiteradamente la dimisión, había descartado en varias ocasiones dejar su puesto.

"Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año. Por muy distintos que sean, y tenga o no responsabilidad directa en ellos. Es una cuestión de dignidad política, de coherencia y de empatía con las víctimas", aseguró sin embargo el jerarca durante su último turno de palabra en una larga comparecencia en el órgano que representa al Congreso de los Diputados hasta que se celebren las nuevas elecciones.

Puente -considerado como muy cercano al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez- estaba también al frente del ministerio cuando el 18 de enero dos trenes de alta velocidad colisionaron cerca de la localidad de Adamuz, en Andalucía (sur), dejando 46 muertos.

"La decisión sobre mi futuro la tomé los primeros minutos en los que se produjo la tragedia, en cuanto tuve conocimiento de ella", afirmó sobre el segundo accidente, ocurrido el pasado miércoles cerca de la localidad de Urda, en el centro del país.

Tras el consejo de ministros de este martes, Puente había presentado en una rueda de prensa un "plan extraordinario para reforzar la seguridad de la alta velocidad", así como una serie de ayudas para los sobrevivientes y las familias de las víctimas.

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