AFP y T13.cl

El huracán Irma, que descendió a categoría 4, seguía su recorrido mortal por las islas del Caribe, donde al menos 12 personas han perdido la vida producto de su paso, mientras Cuba y el estado de Florida, Estados Unidos, se preparan para su impacto.

El ciclón, con vientos sostenidos de 250 km/h, sigue siendo "extremadamente peligroso", advirtió el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.

De hecho, el gobernador de Florida, Rick Scott, advirtió a los residentes y turistas sobre la magnitud del ciclón tropical.

"La tormenta es poderosa y mortal. No ignoren las recomendaciones de evacuación. Recuerden que podemos reconstruir su casa, pero no podemos reconstruir su vida", dijo la autoridad.

Hasta el momento, el paso de Irma ha dejado 20 muertos.

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Según un último balance comunicado el viernes por el ministro del Interior francés Gérard Collomb, el huracán Irma dejó al menos 9 muertos y 7 desaparecidos en las islas francesas del Caribe.

El precedente balance proporcionado el jueves por el gobierno daba cuenta de cuatro muertos. El huracán, de una intensidad sin precedentes, arrasó con las islas francesas de San Martín y San Bartolomé.

Cuba espera el embate de este huracán para la noche del viernes, después de pasar por las Bahamas. Las autoridades decretaron el máximo nivel de alerta en siete de sus 15 provincias y obligaron a desalojar a 10.000 turistas extranjeros.

Estados Unidos también forzó la evacuación de un millón de personas en las zonas costeras de Florida y Georgia, para intentar reducir al máximo las consecuencias.

"Será realmente devastador", anticipó el jueves el director de la Agencia estadounidense de Gestión de Emergencias (FEMA), Brock Long. "Todo el sureste de Estados Unidos debe protegerse".

El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su "gran preocupación" por los efectos de Irma.

Se espera que Florida enfrente sus fuertes vientos a partir de la noche del viernes, con olas de hasta casi ocho metros, según los meteorólogos.

Los ciudadanos de Miami se movilizaron para vivir un fin de semana complicado: interminables colas en las gasolineras para cargar los depósitos, embotellamientos en las principales carreteras y supermercados arrasados para abastecerse de provisiones y agua.

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