La muerte de un pingüino de Magallanes que se comió una mascarilla N95 ha suscitado preocupación entre los ambientalistas brasileños por el creciente aumento de los "residuos de la pandemia" que se descargan indebidamente en los ecosistemas marinos.

El animal, que fue encontrado muerto en la playa Juquehy en el estado de Sao Paulo, fue sometido a una autopsia por parte del Instituto Argonauta para la Conservación Costera y Marina, una ONG enfocada en la rehabilitación de especies marinas que se ven afectadas por desechos lanzados al mar.

"Desde hace algún tiempo, hemos estado encontrando mascarillas. Hemos encontrado alrededor de 135 hasta ahora. El caso del pingüino es el primero de un animal que probablemente murió por ingerir la basura relacionada con la pandemia", dijo el presidente del Instituto Argonauta, Hugo Gallo.

Explicó que el animal probablemente estaba muy débil antes de morir debido a la ingestión de desechos sanitarios no degradables.

El hallazgo fue calificado por los expertos como "alarmante" y fue publicado por la revista Scientific Reports, que reveló que al menos en el 20% de las muestras de heces de pingüinos analizadas había restos de microplásticos, con partículas de menos de 5 milímetros de volumen.

Los pingüinos de Magallanes migran cada año desde la Patagonia argentina en busca de alimento, pero algunos de ellos se pierden del grupo y terminan en las playas de Brasil.

Los animales encontrados vivos por el Instituto Argonauta son trasladados a centros de rehabilitación y luego devueltos a la naturaleza, mientras que los que parecen muertos son sometidos a necropsia.

"Es un problema muy grave. Brasil tiene políticas ineficientes en la lucha contra la contaminación del agua. Esto ocurre por problemas de educación, gestión, supervisión y legislación", explicó la bióloga Carla Barbosa.

Publicidad