"Por desgracia, el comandante de la compañía está categóricamente en contra de las mujeres", dice Lesya Ganzha, que quería incorporarse a la unidad de reconocimiento aéreo de otra brigada del Ejército ucraniano. Se alistó en el Ejército justo al comienzo de la guerra de Rusia contra Ucrania y se incorporó a la infantería. Sirvió en las regiones de Kiev y Járkov.

"Me alisté en el Ejército para defender a Ucrania, para participar directamente en los combates", subraya Ganzha. Dice que le ofrecieron repetidamente tareas en el interior, pero al final consiguió incorporarse al reconocimiento aéreo para una brigada en la región de Donetsk.

Julia Mykytenko, de 28 años, ya tenía el rango de oficial en el momento del ataque ruso del 24 de febrero de 2022. Ingresó en el Ejército en 2016 y quería trabajar en reconocimiento. Pero fue rechazada debido a su género. Tras servir en un Estado Mayor, Mykytenko se sometió a una formación complementaria y alcanzó así el grado de subteniente.

"Cuando me dieron el mando de una tropa de reconocimiento, el 80 por ciento de las personas que servían allí se trasladaron a otras tropas solo porque había una mujer al mando", recuerda Mykytenko.

"Formalmente, todos los puestos están abiertos a las mujeres"

Las mujeres llevan sirviendo en el frente desde 2014, cuenta a DW Hanna Hrytsenko, del proyecto de derechos civiles "Batallón Invisible", que hace campaña por la igualdad de género en las fuerzas armadas ucranianas. El grupo de investigación de la ONG realiza estudios sobre las mujeres en el Ejército, pone de relieve los problemas y busca soluciones.

"La mayoría de los puestos relacionados con las operaciones de combate estaban vedados a las mujeres. Sin embargo, habían desempeñado las tareas correspondientes sin estar registradas y, por tanto, sin sueldo ni otras garantías sociales. O estaban formalmente registradas para puestos como cocineras o costureras", relata Hrytsenko. Así que, si resultaban heridas, era difícil explicar por qué estaban en combate en primer lugar.

En 2018, bajo la presión de la opinión pública, por fin se permitió por ley que las mujeres asumieran también puestos para misiones de combate.

Acoso sexual en el trabajo

Julia Mykytenko recuerda las indirectas y bromas inapropiadas de sus compañeros al principio de su carrera. "Tenía que reaccionar con dureza en esos casos, no me quedaba otra. Mi marido, que también era militar, me ayudaba con consejos, me apoyaba emocionalmente y también me protegía físicamente. Pero cuando cayó, varios oficiales hicieron comentarios totalmente inapropiados", cuenta. Esta fue una de las razones por las que cambió de lugar de servicio.

Varias organizaciones de derechos humanos ayudan a las mujeres soldado que han sufrido acoso sexual. "Hemos tenido bastantes mujeres que nos han hablado anónimamente de esos casos. Pero aún no sabemos cuáles son las cifras reales", afirma Hanna Hrytsenko, de la ONG "Batallón Invisible".

Desde 2019, las mujeres pueden asistir a las escuelas militares de Ucrania y Julia Mykytenko se hizo cargo de la primera subunidad femenina de una compañía de entrenamiento en Kiev. "Más de la mitad del personal de la escuela rechazó categóricamente una subunidad formada por mujeres", recuerda.

Pero "soy positiva al respecto, porque muchas de las mujeres que fueron admitidas en primer lugar estaban muy motivadas. Rendían mejor que los hombres, sobre todo en clase, pero también mostraban muy buenos resultados en el entrenamiento físico", asegura.

En su informe actual, los investigadores del "Batallón Invisible" constatan otra evolución positiva: cada vez hay más mujeres en las filas de oficiales. Mientras que en 2014 había poco más de 1.600 mujeres oficiales en el Ejército ucraniano, hoy hay más de 5.000. Además, en 2021, por primera vez una mujer, la comandante de las fuerzas médicas Tetiana Ostashchenko, fue elevada al rango de general.

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