Este jueves se vivió la jornada clave en Francia en el caso de Nicolás Zepeda: El chileno fue condenado por la desaparición y asesinato de la estudiante japonesa Narumi Kurosaki, cuyo cuerpo aún no ha sido encontrado.
La Corte de Apelaciones de Lyon finalmente lo declaró culpable y fue condenado a cadena perpetua.
En el banquillo de los acusados, el chileno cerró los ojos y luego se acurrucó en su silla, apoyando la cara entre las manos.
El presidente del tribunal, luego, inició una larga lectura de los motivos escritos que dieron lugar a este veredicto.
Durante esta mañana, Nicolás Zepeda tuvo la oportunidad de entregar sus últimas palabras antes de conocer la decisión del tribunal, en una audiencia marcada por la expectación a nivel mundial y por el cierre de una nueva etapa judicial en uno de los casos criminales más impactantes ligados a un chileno en Europa.
La lectura del veredicto ocurrió luego de varios días de testimonios, reconstrucción de hechos y alegatos finales.
Las últimas palabras de Nicolás Zepeda antes de conocer su veredicto
"Amé sinceramente a Narumi, con todo mi corazón. Con todos mis defectos", expresó el hombre.
"Durante diez años ha estado en mis pensamientos. Está conmigo. Vivo en un infierno sin saber qué pasó...", aseguró.
" Vivo en una pesadilla de arrepentimiento por haberla dejado, por no haberme quedado con ella ", añadió el chileno.
"Nunca podré agradecer lo suficiente a quienes me apoyaron, por creer en mí, por comprender que era inocente", exclamó el hombre en la sala según consignó L'est Républicain.
"¡Yo no maté a Narumi, no pude haber sido yo!", agregó.
"Sé que a veces no encuentro las palabras para decirlo, que me cuesta expresarme... Quiero confiar en ustedes", concluyó, dirigiéndose al jurado.