Por AFP/T13

El Congreso de Estados Unidos, dominado por los republicanos, está preparando uno de los mayores golpes contra Barack Obama: derogar la reforma sanitaria conocida como “Obamacare”, una de las insignias del Presidente saliente.

Es por eso que hoy el mandatario dejará su asiento en la Oficina Oval para dirigirse hasta el Capitolio para planear junto con los legisladores demócratas una estrategia para salvar una de sus políticas estrellas.

Más allá de un par de aspectos que considera positivos, Donald Trump se ha manifestado siempre en contra de la Affordable Care Act –su nombre oficial- y durante esta jornada también tendrá un representante en los pasillos del Congreso, su vicepresidente Mike Pence.

Sabemos que hay gente en todo el país que se beneficia de esta ley, que están protegidos por esta ley, cuyas vidas han sido salvadas por esta ley.
Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca

“Estamos centrados en derogar y remplazar Obamacare. Buscamos una legislación que nos dé las herramientas para reducir la avalancha de papeleo y regulación que han estado asfixiando los empleos estadounidenses", dijo ayer Pence.

Entre los argumentos que maneja el oficialismo para detener los avances republicanos asoman la molestia que podría generar la derogación en la ciudadanía, en partidarios del nuevo gobierno incluso. Según una encuesta realizada en diciembre, que cita el diario El País de España, solo una de cuatro personas está a favor de eliminar la reforma.

Estamos centrados en derogar y remplazar Obamacare. Buscamos una legislación que nos dé las herramientas para reducir la avalancha de papeleo y regulación que han estado asfixiando los empleos estadounidenses.
Mike Pence, futuro vicepresidente EE.UU.

"No me sorprende que haya algunos republicanos que estén un poco mareados acerca del alcance del impacto que podría tener en sus partidarios la derogación de Obamacare. Sabemos que hay gente en todo el país que se beneficia de esta ley, que están protegidos por esta ley, cuyas vidas han sido salvadas por esta ley", subrayó el actual portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

El cuestionado Obamacare buscaba ampliar la cobertura médica a decenas de millones de estadounidenses, sin embargo desde su implementación en 2010 ha sido el foco de las mayores críticas de la oposición, debido a que se considera demasiado costoso para el Estado.

La principal táctica republicana para desmantelar el plan de salud es establecer límites presupuestarios a la ley, aunque todavía no cuentan con los votos necesarios para su aprobación.

Otro de sus inconvenientes para salir airosos es que no han presentado ninguna propuesta que demuestra qué sucederá con la cobertura de salud de las más de 20 millones de personas de escasos recursos que se han visto beneficiadas por el Obamacare.

 

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