Los bomberos luchaban contrarreloj en las colinas de Adelaide, en el sur de Australia, para contener los incendios forestales este jueves, antes de la llegada de una ola de calor pronosticada para el fin de semana y que podría extenderse por varios días.

La Oficina de Meteorología pronosticó temperaturas muy superiores a los 40 grados centígrados de viernes a lunes, a medida que avanzaba una ola de calor desde el este a través del continente.

Los incendios que abarcan unas 25.000 hectáreas, que ya han destruido 87 casas en las últimas horas, todavía están fuera de control a unos kilómetros al este de los suburbios de Adelaida, a pesar de los esfuerzos de más de 200 bomberos durante el día de Navidad.

Los bomberos, la mayoría de ellos voluntarios no remunerados, utilizaron excavadoras para construir líneas de contención alrededor de propiedades que aún no han sido afectadas, mientras, la policía pedía a los residentes de la zona irse mientras puedan hacia sitios más seguros.

Se espera que la ola de calor llegue el lunes Nueva Gales del Sur, donde los bomberos se preparaban para un megafuego en las Montañas Azules, a una hora en coche de Sidney, la capital del estado.

Las condiciones de los incendios podrían empeorar a partir de la tarde del domingo hasta el martes, debido a las altas temperaturas de hasta 43 grados que han sido pronosticadas, así como a cambios en la fuerza y dirección de los vientos.

La emergencia podría ensombrecer las celebraciones de Nochevieja el próximo martes en Sydney, no obstante, las autoridades no planeaban aún suspender los tradicionales fuegos artificiales sobre el puerto de la ciudad.

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