Es la madre de las reservas de recursos naturales y, aun así, se mantiene prácticamente virgen.

La Antártica es el continente menos explorado y probablemente hoy, el más apetecido por las superpotencias.

Pero mientras Estados Unidos y Europa anuncian recortes en sus equipos científicos del continente frío tras la crisis económica, China una vez más nada a contracorriente invirtiendo una inédita suma en desarrollar nuevas bases, medios de transporte y acuerdos logísticos para aumentar su presencia en él.

Y muy en su estilo, lo está haciendo a pasos agigantados.

"El gasto anual de Pekín en expediciones polares [árticas y antárticas] se ha triplicado en los últimos 10 años y está realizando una gran inversión en infraestructura relacionada", asegura Anne-Marie Brady, autora de "La estrategia polar de China y gobierno global" e investigadora del Wilson Center.

En busca del tiempo perdido

El gigante asiático fue uno de los últimos en interesarse en el continente frío. Mientras países como Chile, Argentina, EE.UU. y Reino Unido establecieron bases en los años 1940-1950s, no fue hasta 1985 que China puso su bandera en un puesto antártico.

Y hoy quiere recuperar el tiempo perdido.

En 2014 inauguraron su cuarta base y anunciaron el lugar donde construirán la quinta. Un avance récord, considerando que EE.UU. cuenta con seis propias, desde 1956.

"China busca convertirse en la mayor potencia en Asia, ser el líder en tecnología e investigación de la región. La velocidad con la que está abriendo las bases tiene que ver más con pasar a Japón que con alcanzar a EE.UU.", le dice a BBC Mundo Ramón Pacheco Pardo, profesor de Relaciones Internacionales de King’s College London y codirector del London Asia Pacific Centre for Social Sciences (SOAS).

Con una quinta estación en el continente blanco, China superará a Japón, su vecina potencia con la que mantiene una tensa relación regional.

Los japoneses cuentan actualmente con cuatro bases y, ante el anuncio chino, dieron a conocer su intención de explorar la construcción de una quinta.

Pero posicionarse como líder regional no es la única razón de su estrategia.

El Tratado Antártico original fue firmado en 1959 por Argentina, Australia, Bélgica, Chile, EE.UU., Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudáfrica y la entonces Unión Soviética, pero dejaba abierta la puerta a cualquier miembro de Naciones Unidas o invitado de los denominados "miembros consultivos".

Para 2015 el número de signatarios creció a 52, pero sólo 29 son miembros consultivos.

Y el protocolo ambiental por el que se rige el Tratado Antártico –y que prohíbe la explotación de recursos naturales en el continente- entró en vigencia en 1998 y será revisado en 2048.

"El tema político es muy importante para China. No quiere decir que desee convertirse en la mayor potencia en el antártico, pero sí le interesa no verse superado y tener algo que decir en la renegociación de los acuerdos que comenzará en unos 10-20 años", asegura Pacheco Pardo.

"China tiene la intención de permanecer en el marco internacional de los tratados, pero está trabajando para mejorar su posición tanto como sea posible en las futuras negociaciones", coincide David Yang, analista a cargo de China para la consultora IHS.

El factor Australia

El golpe de timón con el que China selló su interés en la Antártica fue el acuerdo firmado por el propio Xi Jinping en noviembre pasado con Australia, que le permitirá a China utilizar por cinco años la base de Hobart, en Tasmania, usada también por potencias europeas y Estados Unidos.

"Australia es el país que está más cercano al antártico y que tiene el mayor puerto de abastecimiento y aclimatación antes de cruzar, en Tasmania", comenta Pacheco Pardo.

2.000 millas más al sur se encuentra el continente blanco.

El acuerdo con Australia allana el camino para un acceso más fácil, directo y rápido. Allí podrán abastecer de combustible, mantener y potencialmente reparar sus naves además de aclimatar a sus equipos antes del último tramo para llegar a la Antártica.

Mientras tanto, el gobierno de Xi Jinping está construyendo un sofisticado rompehielos de US$300 millones que se espera esté listo en los próximos años. También compraron una sofisticada aeronave para captar sonidos del hielo con alto valor científico.

Discurso científico, intereses económicos

Si hay algo en lo que coinciden todas las superpotencias es que los recursos de la Antártica serán decisivos en la determinación del panorama geopolítico del futuro.

"El interés de China en la Antártica es a muy largo plazo, en los próximos decenios, porque los avances tecnológicos pueden hacer que la extracción de recursos allí sea mucho más práctica a largo plazo", le explica Yang a BBC Mundo.

Y el desarrollo científico en la región puede ser crucial a la hora de definir futuras hegemonías. En la Antártica, el conocimiento es poder. E influencia.

China ha enviado a sus mejores expertos a la zona, quienes apuntan a convertirse en los primeros en excavar y recuperar el núcleo de hielo que demuestra el cambio climático más antiguo registrado.

"Hasta ahora, nuestra investigación está basada en las ciencias naturales, pero sabemos que hay cada vez más preocupación sobre la seguridad de los recursos", aseguró Yang Huigen, director general del Instituto de Investigación Polar de China.

Al igual que las otras potencias, China sabe que a mayor exploración, más probabilidades de encontrar recursos minerales y energéticos.

"China está buscando en todo el mundo fuentes de alimentación y de energía y el antártico es una posible fuente de ambas. Es bastante claro que hay un interés económico", comenta Pacheco Pardo.

En términos de alimentación la extracción de krill es clave. Una empresa china ya anunció su expansión en pesca del pequeño crustáceo hasta los límites antárticos.

Y en términos estratégicos, el lugar escogido para instalar su quinta estación es el área de Isla Inexpressible, debajo de Nueva Zelanda, una apuesta a su riqueza de recursos.

Según Brady, "el interés de China en encontrar recursos minerales ha sido expuesto de manera clara y precisa ante la audiencia doméstica" como la principal razón para invertir en la Antártica.

Pero China tiene otra versión. "No entendemos cómo el continente más frío, seco y elevado de la Tierra puede satisfacer realísticamente las necesidades de 1.300 millones de personas en el futuro cercano", aseguró la agencia estatal Xinhua, en respuesta a una publicación sobre el tema del New York Times.

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