El Tribunal de lo Penal del Ródano entregó este jueves su veredicto en contra de Nicolás Zepeda y lo declaró culpable por el asesinato premeditado de su expareja Narumi Kurosaki.
Fueron ocho días de intenso debate, donde el imputado siempre defendió su inocencia, incluso ayer miércoles estalló en llanto e insistió: “¡No fui yo!”.
Este es el tercer veredicto condenatorio que recibe Zepeda, tras dos juicios previos anulados, el primero de ellos se llevó a cabo en 2022 y el otro en 2023. En ambas oportunidades había sido condenado a 28 años de prisión.
En el banquillo de los acusados, cuando recibió la condena, el chileno se limitó a cerrar los ojos y luego se acurrucó en su silla, detalló el medio local L’Est Républicain.
Tras esto, el presidente del tribunal, Eric Chalbos, inició una larga lectura de los motivos escritos que dieron lugar a este veredicto.
Al exponer sus razones, insistió en que la realidad de la muerte de Narumi estaba confirmada, debido en particular a la duración de su desaparición. "Han transcurrido exactamente 3.398 días desde que la joven estudiante japonesa fue vista por última vez, ni viva ni muerta", dijo.
La habitación 106, el dormitorio donde vivía Narumi Kurosaki
El único vestigio de su estancia en Besançon es la habitación 106, de la residencia universitaria de dicha ciudad, oculta tras un panel de madera en la residencia estudiantil Rousseau. Este espacio de nueve metros cuadrados se ha conservado intacto, previendo posibles necesidades del proceso judicial, especialmente en caso de confesión. ¿Qué sucederá con él?
La habitación 106 de la residencia universitaria Rousseau, en la ciudad de Besanzón, permanece prácticamente congelada en el tiempo desde diciembre de 2016.
Tras su desaparición, la justicia francesa decidió sellar el lugar como evidencia judicial, preservando todos los objetos que pertenecían a la joven estudiante japonesa.
De acuerdo con reportes del medio francés L’Est Républicain, la habitación continúa oculta tras un panel de madera y bajo sellos judiciales, una medida que se ha mantenido durante años debido a la complejidad del caso.
Ese fue el último lugar donde Narumi Kurosaki fue vista con vida.
Es muy probable que los sellos judiciales permanezcan vigentes mientras prospere la apelación de Nicolás Zepeda ante el Tribunal de Casación.
Si esta fuera rechazada, la condena del chileno sería completamente efectiva para la justicia francesa. Entonces sería el momento de romper la atmósfera ambigua de la habitación 106, para que los seres queridos de Narumi pudieran recuperar las pertenencias personales.
Durante años, los padres de Narumi han esperado poder recuperar las cosas de su hija, entre ellos ropa, libros y recuerdos de su vida como estudiante en Francia.
Además, según medios franceses, también podrían entrar al lugar para realizar un momento de recogimiento, algo que la familia ha manifestado como un deseo importante para cerrar este doloroso capítulo.