Este miércoles 30 de septiembre, era la fecha para que en Tennessee, Estados Unidos, se ejecutara a Christa Pike, condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer en Knoxville en 1995. 

Iba a ser la primera vez en más de 200 años que el estado aplicaría la pena capital a una mujer. El caso reavivó un debate que va más allá del crimen: la edad de la condenada al momento del delito, la salud mental y la calidad de la defensa legal.

El 28 de septiembre pasado, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, rechazó la solicitud de clemencia presentada por los abogados de Pike y confirmó que el estado avanzaría con la ejecución mediante inyección letal.

Finalmente, la ejecución se llevó a cabo pero no resultó como se esperaba, porque Christa Pike sobrevivió al intento de ejecución con inyección letal, pese a que las autoridades le administraron dos dosis de pentobarbital. 

Sus abogados afirmaron este jueves que la mujer seguía con vida, roncaba con fuerza y fue trasladada en ambulancia desde la prisión a un hospital. La ejecución de Pike, de 50 años, quedó interrumpida después de un proceso que se extendió durante más de una hora.

Actualmente, la mujer se encuentra en un centro médico y su condena sigue vigente, aunque no se ha anunciado una nueva fecha ni está claro cómo responderán las autoridades ante un escenario que el protocolo no contempla.

El crimen que cometió Christa Pike y conmocionó a Tennessee en 1995

La noche del 12 de enero de 1995, Christa Pike (19), su novio Tadaryl Shipp —de 17 años entonces— y una tercera joven, Shadolla Peterson, atrajeron a Colleen Slemmer hasta una zona boscosa en los terrenos del campus agrícola de la Universidad de Tennessee. 

Los cuatro se conocían del programa de formación laboral Job Corps de Knoxville. La motivación, según declararon los fiscales ante el jurado, era los celos: Pike creía que Slemmer intentaba quitarle a Shipp, según registros judiciales.

El día anterior al crimen, Pike le confesó a una amiga, Kim Iloilo, que pensaba matar a Slemmer porque "simplemente se sentía cruel ese día", según consta en el fallo State of Tennessee v. Christa Gail Pike (1998). Para atraerla al lugar, le ofreció marihuana y le dijo que quería hacer las paces, consingó BBC. 

Lo ocurrido esa noche quedó documentado en los registros del juicio: el ataque duró entre 30 minutos y una hora. Pike le cortó el cuello en repetidas ocasiones con un corta cartón, le golpeó la cabeza con trozos de asfalto y le asestó cortes en la espalda con una pequeña hacha.

Shipp declaró en su propia audiencia que fue él quien grabó un pentagrama en el cuerpo de Slemmer. Según Pike le relató a otra estudiante del programa que Slemmer suplicó que pararan, pero ella no se detuvo, de acuerdo con los registros judiciales.

Ante otros residentes del programa, Pike se jactó del crimen, señalando que conservó un fragmento del cráneo de Slemmer, que mostró como trofeo. 

Pike recibió la pena de muerte. Shipp fue condenado a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional porque tenía 17 años al momento del crimen y no era elegible para la pena capital; su última solicitud de libertad condicional fue rechazada en octubre de 2025.

En tanto, Peterson recibió seis años de libertad vigilada tras declararse culpable como encubridora posterior al hecho y testificar contra Pike y Shipp. Las fuentes señalan que actuó como vigía durante el ataque.

Quién es  Christa Pike

La mujer de ahora tiene 50 años de edad, alcanzó gran notoriedad por el crimen que cometió en 1995 y más aún por ser condenada a muerte, algo que no sucedía en Tennessee hace 200 años. 

Durante las audiencias en estos años, sus abogados señalaron que ella presentaba problemas psicológicos relevantes derivados de una infancia marcada por los abusos sexuales graves, violencia y negligencia. 

La violencia sexual empezó en su primera infancia y se fue agravando con los años, de tal manera que queda acreditada una violación de los 7 años y otra a los 11, según confirma la página Justicia U.S. Law.

Pike pronto abandonó la educación convencional y acabó ingresando en Job Corps, un programa de formación laboral para jóvenes, con el objetivo, según consta en su expediente judicial, de convertirse en enfermera. 

Descrita por una profesora como una alumna inteligente y cumplidora con sus trabajos, puntualizó, sin embargo, que se dormía en clase porque consumía marihuana y alcohol. Solía quedarse dormida en clase. A esta coyuntura se sumaba que la joven había sufrido un grave accidente de tránsito durante su adolescencia, con la necesidad se someterse a una cirugía reconstructiva.

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