Ivanka Trump es la encamación de la típica celebrity neoyorkina que aparece sonriendo en las revistas de moda: un apartamento en el Upper East Side, escuela privada, universidad de élite, marido rico, prosperidad y conexiones influyentes. La hija de Donald Trump es la número dos en el imperio familiar. Es decir, es quien está detrás de su papá.

Algunos medios estadounidenses la describen como la mujer más importante al lado de Donald. Ella acompañó a Trump durante la fase más dura de la campaña. Además también se interesa por temas como la paternidad legal, el cuidado de los niños o la igualdad de salario para las mujeres. Sin embargo, aunque haya descubierto el potencial de tales temas, en el programa republicano no hay atisbo de ellos. Incluso existen ciertas contradicciones con afirmaciones de Trump en el pasado sobre la independencia de la mujer.

Junto a sus hermanos Donald Junior y Eric, Ivanka es fruto del  primer matrimonio de Trump con la atleta checa Ivana. Para algunos medios, ella fue una pieza clave para el equilibrio durante esa agresiva campaña electoral.  Irradia una "autoestima urbana” que nunca dominó su padre. Algo así "como el poder en silencio detrás del trono”. Y mientras su padre "escupía” su discurso frente a sus rivales, ella se dedicaba a temas menos polémicos con sus seguidores de Twitter, como consejos de moda para mujeres de negocios.

Más allá de su padre y de las lentejuelas

Pero, ¿qué se puede esperar de una mujer que siempre vivió en una casa con su nombre escrito en grandes letras? En la revista Cosmopolitan, Ivanka declaró "estar muy centrada en su propio negocio”. Es la encargada de desarrollo inmobiliario y adquisiciones del imperio paterno y responsable de propiedades emblemáticas como el Golf Resort Doral, de Miami, o el Trump International Hotel en Washington. Representa una feminidad idealizada de 2016, que alaba la fuerza de las mujeres que trabajan a la vez que presumen de sus encantadores hijos. Además, enseña como hacerlo a través de sus redes sociales.

"La percepción de las mujeres como personas atractivas surgió de la historia y es importante para las mujeres", explica Paula-Irene Villa, profesora de Sociología y Estudios de Género de la Universidad de Múnich y experta en la representación de la femineidad en los medios de comunicación. "Su representación coincide con las exigencias del mercado y de la sociedad neoliberal”, explica a DW: "Sigue la lógica de la economía de la atención”. Es decir, no se trata tanto de argumentos o talento, sino de la atención generada, un bien caro y difícil de fabricar. Todo un ícono de las mujeres económicamente exitosas.

Entre el feminismo liberal y los conservadores

El hecho de que las mujeres se presenten actualmente así es un paradigma del presente, considera Villa: busca la perfección en todas sus facetas. Por así decirlo, Ivanka sería una suerte de "mujer maravilla”. Un torbellino de atención que concentra la máxima perfección de la mujer y todo lo necesario para que una mujer para tenga éxito en la vida. "Todo gira en torno a esa perfección y todo provoca sus efectos”, explica la experta.

La única "mancha” que quizás no agrade a Donald Trump es la amistad de Ivanka con Chelsea Clinton. "Es íntima amiga mía y yo también lo soy para ella”, explicó Ivanka. Un hecho nada extranio para dos figuras cuyos currículos coinciden en muchas fases de su vida.

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