Existe conmoción en Estados Unidos por el caso de Lindsay Clancy, la mujer acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts en enero de 2023. El hecho ha generado especial atención por el debate en torno a su estado de salud mental y el tratamiento psiquiátrico que recibió durante los meses previos a las muertes.

Clancy no niega haber causado la muerte de sus tres hijos, Cora, de 5 años, Dawson, de 3, y Callan, de apenas 8 meses. Sin embargo, se declaró inocente y su defensa sostiene que atravesaba una psicosis derivada del periodo posparto, por lo que no debería ser considerada penalmente responsable de sus actos.

Por su lado, la Fiscalía sostiene una versión distinta. Los persecutores buscan demostrar que Clancy actuó de manera consciente, racional e intencional, y que antes de los hechos no existían señales que permitieran anticipar que representaba un peligro para sus hijos.

La mujer enfrenta tres cargos de asesinato en primer grado.

Los meses previos a la muerte de sus hijos

La defensa sostiene que Clancy atravesó un progresivo deterioro de su salud mental durante los meses previos a los crímenes y que pese a sus intentos por recibir ayuda, su situación no mejoró.

Según sus abogados y familiares, durante ese periodo tomó varios medicamentos psiquiátricos, algunos de los cuales pueden generar dificultades en pacientes con trastorno bipolar.

En paralelo y siempre según la versión de la defensa, Clancy buscó ayuda en distintas instancias. De acuerdo con el medio AP, sus abogados señalaron que acudió a centros de atención ambulatoria, fue a urgencias y llamó a una línea de prevención del suicidio. También solicitó ingresar a un programa de tratamiento intensivo dirigido a mujeres con problemas de salud mental asociados al posparto, pero su petición no fue aceptada.

Además, ingresó voluntariamente durante varios días a un hospital psiquiátrico.

Uno de los testimonios que más contrasta con lo ocurrido corresponde a la última consulta de Clancy con la psiquiatra Jennifer Tufts.

El 23 de enero de 2023, un día antes de la muerte de sus hijos, la mujer le dijo a la especialista que se encontraba “bien”, aunque algo más ansiosa. 

Según la psiquiatra, en esa conversación negó que tuviera pensamientos suicidas u homicidas. La profesional aseguró ante el tribunal que nada de lo que Clancy dijo durante aquella consulta hacía pensar que representara un peligro para alguien y afirmó que nunca había observado signos de psicosis durante sus sesiones.

Por otro lado, según CNN Español, horas antes de los crímenes, Clancy llevó a su hija Cora a una consulta con su pediatra. La doctora Lindsay Rosshirt declaró: "No noté nada fuera de lo normal. Cora parecía comportarse perfectamente bien y la madre parecía apropiada también”.

“Quiero ayuda. Quiero estar bien”: los escritos de la mujer acusada de matar a sus tres hijos

Otro elemento que ha aparecido durante el juicio son los escritos personales de Clancy, que muestran cómo ella misma describía el agotamiento que vivía mientras cuidaba a sus tres hijos.

En una de las anotaciones, escribió: “Es como si estuviera tan desesperada por tener un descanso mental de cuidar a todos que mi mente está tratando de hacer que algo físicamente esté mal conmigo”.

En otro escrito señalaba: “Quiero ayuda. Quiero estar bien”.

Los mensajes también dan cuenta de las dificultades que decía tener con el sueño de su hijo menor y del sentimiento de culpa que experimentaba durante ese periodo.

De acuerdo con medios estadounidenses, después de matar a sus hijos, Clancy se provocó cortes en la zona de muñecas y el cuello y saltó desde una ventana del segundo piso. Una vez que fue trasladada a un hospital, tuvo un paro cardíaco y tuvo que ser reanimada. 

Hasta ahora, la mujer ha permanecido sin entregar declaraciones. Sin embargo, su reacción fue evidente cuando el tribunal conoció los detalles de la autopsia de Callan: la mujer rompió en llanto, gritó y se estremeció mientras se exponían los antecedentes sobre la muerte de su hijo de ocho meses.

Si es declarada culpable por la muerte de sus tres hijos, podría enfrentar una condena de cadena perpetua sin posibilidad de obtener libertad condicional.

Pero si el tribunal determina que no tenía responsabilidad penal debido a su estado mental, deberá permanecer internada en un centro estatal de salud mental.

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