Una intensa polémica atraviesa por estas semanas a Estados Unidos. Erika Kirk, dirigente de la organización conservadora Turning Point USA (TPUSA) y viuda del dirigente Charlie Kirk, junto con otras referentes del movimiento conocido como tradwife, promueven el denominado “voto por hogar”, un sistema mediante el cual el esposo emitiría un único voto en representación de toda la familia.

Las declaraciones fueron realizadas tras la realización del Women’s Leadership Summit 2026, un encuentro celebrado en junio pasado en la ciudad de San Antonio, Texas, donde distintas expositoras defendieron un modelo de organización familiar basado en valores tradicionales y cuestionaron el feminismo contemporáneo.

“Mi perspectiva como mujer cristiana es que mi esposo y yo somos una sola carne; voto igual que él, así que, sinceramente, no me importaría renunciar a mi derecho al voto”, dijo en una entrevista una de las asistentes del mencionado encuentro.

Según recoge Deutsche Welle, fueron varias las mujeres del evento que estarían dispuestas a ceder sus votos a sus esposos. Kate Manne, profesora de filosofía de la Universidad de Cornell, habló sobre este fenómeno en declaraciones al medio citado.

De acuerdo con la experta, algunas mujeres de la esfera ultraconservadora creen que se puede enviar una señal de “virtuosismo” al alinearse con el patriarcado. “Parte de lo que ocurre aquí es el deseo universal entre las mujeres conservadoras de parecer una ‘buena chica’. Y ser una buena chica significa decir exactamente lo que el patriarcado quiere que digas y aceptar esa ideología”, plantea.

La propuesta provocó una inmediata reacción en distintos sectores políticos y sociales, ya que implicaría que las mujeres dejarían de ejercer individualmente uno de sus principales derechos políticos, garantizado por la Constitución de Estados Unidos desde 1920. 

Qué es el “voto por hogar”

Durante su participación en la cumbre, la influencer Savanna Faith Stone, una creadora de contenido identificada con el movimiento tradwife, sostuvo que el feminismo constituye “la mentira más grande” que les vendieron a las mujeres, al considerar que ese movimiento habría “debilitado la institución familiar y el matrimonio”. 

Según planteó, detrás del discurso sobre la igualdad de derechos existiría un proyecto destinado a transformar el rol de la mujer dentro de la familia.

En esa línea, propuso que Estados Unidos adopte un sistema de “voto por hogar”, bajo el argumento de que los hombres podrían representar políticamente a toda la familia.

La influencer sostuvo que las mujeres suelen inclinarse por candidatos más liberales y afirmó que un sistema de representación familiar favorecería la consolidación de un país con principios conservadores. 

Por otra parte, Erika Kirk profundizó esa mirada crítica sobre el feminismo y afirmó que ese movimiento presenta la maternidad como una carga, el matrimonio como una trampa y a los hombres como enemigos

En su exposición sostuvo que, desde una perspectiva cristiana, hombres y mujeres fueron creados para complementarse y depender mutuamente, y no para competir entre sí.

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