Para este martes 17 de marzo está pactado que el Tribunal de lo Criminal del Ródano, en Francia, juzgue por tercera vez al chileno Nicolás Zepeda, quien es investigado por la muerte de su expareja, la japonesa Narumi Kurosaki. 

El cuerpo de la joven se mantiene desaparecido y su extravío ocurrió en Besanzón, en 2016, cuando la asiática tenía sólo 21 años. 

Pese que a los restos aún no han aparecido y el chileno ha asegurado reiteradamente su inocencia, la justicia francesa lo consideró culpable en los juicios previos. 

El caso que dio la vuelta al mundo ya lleva dos juicios: en Besanzón, en 2022; y en Vesoul, en 2023. En ambas oportunidades se dictaminó la condena de 28 años de cárcel para Nicolás Zepeda. 

Sin embargo, el último juicio fue anulado, lo que provocó que se abra una tercera instancia. 

Caso Narumi: ¿Por qué habrá un tercer juicio contra Nicolás Zepeda?

El segundo y último juicio que se llevó a cabo de este caso fue anulado luego de que el Tribunal de Casación de Francia detectara irregularidades respecto a cómo se entregaron antecedentes. 

Esto, luego de que el investigador policial, Christophe Touris, entregara durante el juicio antecedentes que no habían sido mostrados previamente a la defensa. 

Ante el presunto defecto de forma en la vista oral, se obligó a repetir el proceso para así garantizar el derecho a defensa de Nicolás Zepeda. 

Vale señalar que desde la fiscalía francesa se sostiene la tesis de crimen premeditado, apoyado en el rastro del celular del acusado, el cual es situado en la residencia donde desapareció Narumi, la misma noche que fue vista por última vez. 

Crimen de Narumi 

En diciembre de 2023 la justicia francesa había ratificado la misma condena que se le impuso al chileno en 2022, cuando también se le consideró culpable del crimen de su exnovia a quien había conocido en Japón en 2014, pero que terminó en octubre del 2016, dos meses antes de la desaparición de la joven.

En aquella segunda acusación, la fiscalía consiguió imponer su relato: Zepeda habría cruzado el Atlántico a finales de 2016 dos meses después de romper con la joven de 21 años, sin avisarla, con el objetivo de reconquistarla o, en caso contrario, matarla.

Tras espiarla durante varios días en la residencia universitaria de Besanzón (este), el 4 de diciembre de 2016 coincidió con ella y fueron a cenar juntos. A continuación, la habría matado en la madrugada del día 5 en su habitación de la residencia.

"La asfixió o la estranguló", dijo el fiscal Étienne Manteaux, para quien los "gritos de mujer" que estudiantes escucharon de madrugada son la "prueba central" de que murió. Un día después, se habría deshecho del cuerpo en una zona boscosa cercana o en el río Doubs.

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