No tiene más de tres años, levanta sus brazos y aunque no habla su torso desnudo grita: "Lástima por Bruselas".

Este niño lleva días en Idomeni, el campamento de la frontera entre Grecia y Macedonia en el que están atrapados unos 13.250 refugiados.

Llegó allí con su familia, huyendo de la misma violencia que este martes dejó 31 muertos y 270 heridos en la capital belga.

En Idomeni, en el campamento griego en la frontera con Macedonia, están atrapados miles de migrantes.

Este niño no estaba en la estación de metro Maalbeek o en el aeropuerto internacional de Zaventem en el momento de las explosiones, pero es igualmente una víctima del autodenominado Estado Islámico, el grupo que se atribuyó la autoría de los ataques.

Por ello, condena con todo su cuerpo los ataques de Bruselas.

Y no es el único. En Idomeni decenas de migrantes mostraron su rechazo a las acciones.

Condena en pedazos de cartón

"Rezo por Bruselas", clamaba otro refugiado, un hombre joven y moreno, con los brazos alzados.

"Nosotros los kurdos somos amantes de la paz", decía la pancarta de otro.

Kurdos o no, decenas de refugiados rechazaron el ataque reivindicado por Estado Islámico.

Las dos niñas sentadas junto a él mostraban también sendos carteles a los fotografos.

"Lástima por Bélgica", decía la de la menor, a quien habían cubierto con un plástico para protegerla de la lluvia.

"Nosotros condenamos los ataques terroristas de Bruselas", exclamaba con su pedazo de cartón la mayor, más contundente.

"Por supuesto que estamos en contra de que unas personas maten a otras", aseguró un hombre que huyó de Siria citado por el canal de televisión europeo Euronews.

"Somos refugiados humanitarios. Destruyeron nuestras casas, no teníamos agua ni comida. Nos bombardeaban todos los días. ¿Qué podíamos hacer?", añadió.

Los refugiados de Idomeni recordaron a los medios que ellos huyen de la misma violencia que dejó 31 muertos y 270 heridos en Bruselas.

También hubo quien, además de condenar los ataques de Bruselas, exigía que se abriera la frontera entre Grecia y la antigua república yugoslava.

"¿Dónde está mi futuro?", escribió con letras rojas un hombre joven y barbudo.

Y es que Macedonia anunció el 9 de marzo que cerraba su frontera, bloqueando así la "ruta de los Balcanes", la principal para los que huyen de Oriente Medio hacia Europa, y dejando a miles de ellos atrapados en Grecia.

"Agradezco a los países de los Balcanes occidentales que estén implementando parte de la estrategia integral de la Unión Europea (UE) para hacer frente a la crisis migratoria", escribió en respuesta a la medida el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Temor a las consecuencias

Ahora en el campamento de Idomeni muchos temen que los ataques de Bruselas repercutan es su ya terrible condición.

"Lo que ha sucedido en Bélgica es malo para nosotros", afirmó una refugiada siria a Euronews.

"(Es) especialmente malo porque nos tendrán más miedo y tal vez nos pongan las cosas más difíciles. La gente aquí no tiene nada que perder, no puede volver", subrayó.

De hecho, tras los ataques de Bruselas comenzaron a circular en las redes sociales hashtags como #StopIslam.

Y se multiplicaron los comentarios que relacionaban a los refugiados con "terroristas".

"Todos aquellos que dijeron "bienvenidos refugiados", los que dijeron "que les dejen entrar". Ustedes son responsables de (los ataques de) Bruselas. Y aún no lo ven", escribió en ese sentido la presentadora y columnista británica Katie Hopkins.

En respuesta a este tipo de comentarios, Twitter también empezó a llenarse de mensajes con el hashtag o etiqueta #StopIslamofobia y#TerrorismHasNoReligion (#ElTerrorismoNoTieneReligión).

Asimismo, se hizo viral el video en español de un musulmán residente en Alemania.

El joven utilizó su cuenta de Facebook para señalar que Mahoma repitió hasta en tres ocasiones "que perezcan los extremistas".

"Estas personas no defienden el islam, sino que atacan a los musulmanes y al islam con sus acciones (...). Estos ataques no deben generar prejuicios en relación a toda una comunidad".

De la misma manera, líderes musulmanes de todo el mundo condenaron los ataques de Bruselas y llamaron a la comunidad a unirse.

"En estos tiempos debemos estar unidos", dijo la portavoz de Consejo Musulmán de Asuntos Públicos (MPAC) de EE.UU., Rabiah Ahmed, al diario estadounidenseNational Observer.

"Debemos estar unidos especialmente cuando (los ataques) son cometidos por grupos como Estado Islámico, cuya agenda es crear un choque de civilizaciones y promover su teoría de que el islam y Occidente están en guerra entre ellos", añadió.

"No les podemos dejar hacer eso, de verdad. Porque si lo hacemos, ellos ganan".

 

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