Sergio Massa, el jefe de la Cámara de Diputados, fue nombrado nuevo "súper ministro" de Economía de Argentina, con tres despachos bajo su control, en medio de una profunda crisis política y económica, informó la Presidencia este jueves.

Con su nombramiento se fusionarán los ministerios de Economía, donde había sido designada Silvina Batakis el pasado 4 de julio, el de Desarrollo Productivo y el de Agricultura, Ganadería y Pesca. Argentina registra una de las tasas de inflación más altas del mundo, con un acumulado de 36,2% para el primer semestre de este año, y la pobreza alcanza a 37% de la población.

Massa, un abogado de 50 años y de larga trayectoria política, asumirá una vez que "se resuelva su alejamiento de su banca" parlamentaria, indicó un comunicado de la Presidencia.

La decisión de poner a Massa al frente de los tres ministerios que se fusionarán, ocurre el mismo día en que regresó a Argentina Batakis luego de una visita a Washington donde se entrevistó con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y otros funcionarios de organismos multilaterales.

El presidente Alberto Fernández estuvo reunido este mismo jueves con Batakis, una economista con carrera en la función pública, y con Daniel Scioli, hasta hace poco embajador en Brasil y recientemente designado ministro de Desarrollo Productivo. Aún no está claro si, al reunir los ministerios bajo la tutela de Massa, los dos funcionarios continuarán en sus cargos.

- Ajuste y crisis cambiaria -

Argentina está comprometida con un ajuste fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de un programa crediticio por unos 44.000 millones de dólares suscrito a principios de año para refinanciar un préstamo que el país contrajo en 2018.

El acuerdo, que fue ratificado por el Congreso, contempla una reducción del déficit de las finanzas públicas del 3% de 2021 a 2,5% este año, 1,9% en 2023 y 0,9% en 2024.

Pero la disciplina fiscal pesa sobre los sectores más pobres, que ven sus pocos ingresos devorados por la inflación galopante.

Este mismo jueves, miles de personas marcharon hasta las puertas de la Casa Rosada, la sede de la Presidencia, para reclamar que se instaure un "salario universal" equivalente a dos canastas básicas alimentarias para un adulto, unos 67.000 pesos (unos 490 dólares al tipo de cambio oficial) para todas las personas de bajos ingresos.

"La pobreza nos ganó el país", deploró Mónica Sulle, dirigente del movimiento Teresa Vive, durante la manifestación.

Las organizaciones sociales, que agrupan a desempleados y trabajadores informales, han sido cercanas a la coalición oficialista Frente de Todos (peronismo de centro-izquierda), pero conforme se deteriora la situación económica y social se muestran más combativas frente al gobierno.

El país sufre además una crisis cambiaria, con una fuerte brecha entre la cotización del dólar oficial en unos 137 pesos, y el paralelo o "blue" que se comercia en el mercado informal, por encima de los 300 pesos.

 

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