Sesenta cadáveres de civiles fueron hallados en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) tras un presunto ataque del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) la semana pasada,  informaron  las autoridades el miércoles (26.04.2023).

"Se hizo este descubrimiento en las aldeas de Kisali, Kazaroho y Kirumba. Eran personas que habían huido de la jefatura de Bwito tras la ocupación del M23, pero luego decidieron regresar para continuar con sus labores en el campo", dijo Isaac Kibira, subdelegado del gobernador del territorio de Rutshuru, en la provincia de Kivu del Norte.

"A su vuelta, fueron sorprendidos por los rebeldes del M23, que los mataron" en una masacre que se extendió durante varios días la semana pasada, mientras los cadáveres, algunos de ellos atados con mosquiteras y en un incipiente estado de descomposición, fueron encontrados este martes, aseguró.

Según Kibira, "el número de victimas aumentará" cuando logren acceder a toda la jefatura de Bwito. "Es catastrófico lo que pasó. Necesitamos seguridad por parte del Ejército y de los cascos azules de Naciones Unidas", reclamó.

Desde la reactivación de los intensos combates del M23 en marzo de 2022 tras varios años de calma, los insurgentes consiguieron tomar numerosas áreas y localidades estratégicas en el este de la RDC, así como tres de las cuatro carreteras que conectan Goma con otras zonas del país.

El grupo empezó a retirarse de algunas de esas zonas el pasado marzo, después de que los líderes de la Comunidad del Este de África (EAC) exigiesen su repliegue en varias ocasiones.

Sin embargo, "el riesgo de que se reanuden los combates sigue siendo real", según reconoció la pasada semana en el Consejo de Seguridad de la ONU el enviado especial de la organización para la región de los Grandes Lagos, Huang Xia, que alertó de que el alto el fuego todavía es "frágil".

Los combates del M23 han obligado a más de 1,1 millones de personas ha abandonar sus casas, según los últimos datos de la ONU.

Además, han desencadenado una crisis diplomática porque la RDC acusa a la vecina Ruanda de apoyar a los insurgentes, algo que Kigali ha negado rotundamente pese a que al menos dos informes de la ONU confirmaron la colaboración.

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